El amigo se preocupa de tu cabeza, el enemigo de tus pies
El de labios mentirosos disimula su odio, y el que propaga calumnias es un necio.
Si tu mano se cubre de grasa apóyala sobre tus mejores amigos
Saco lleno no se dobla. Saco vacio no se para.
El vendedor de habas siempre dice que cuecen bien.
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.
El aprendizaje cuesta caro, y siempre se paga.
O todos hijos de Dios o todos hijos del diablo.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Nada se dice ni se hace bien en momentos de pasión.
No todos los que van a la iglesia son santos
Una tormenta de arena pasa; las estrellas permanecen.
Solo los verdaderos amigos nos dicen que tenemos la cara sucia.
La fortuna mal ganada, no luce ni dura nada.
Al comer retoños de bambú, recuerda al hombre que los plantó.
La bondad, quien la tiene la da.
Voy a gobernarles por leyes fijas, entonces el descanso y la felicidad prevalecerán en el mundo
El ahorro es santo porque hace milagros.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.
Cuando Dios quiere, a todos los aires llueve.
La fantasía es la primavera del alma
En el ánimo moran continuamente la felicidad y la infelicidad. De vez en cuando salen a dar un paseo
Las palabras amables no cuestan nada pero valen mucho.
No compra barato quien no ruega rato.
Oye los consejos de todo el mundo, y sigue el tuyo.
Cuando joven, de ilusiones; cuando viejo, de recuerdos.
Zanja tu cuestión por albedrío de buen varón.
Pasar de largo te conviene en lo que ni te va ni te viene.
La fortuna ayuda a los que se ayudan a sí mismos.
Con el ojo bien abierto, difícil es el desacierto.
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.
Hasta el viaje más largo comienza con un solo paso.
Existe la falsificación debido a que existe algo que es real.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
Si el cuerpo es derecho no importa que la sombra sea torcida.
Después de lo hecho, todos dan consejo.
Si todos tirásemos en la misma dirección, el mundo volcaría.
Dicen y decimos que más vale un hermano que diez primos.
La paz con una porra en la mano es la guerra
La adoración es una admiración trascendental
La pereza hace todas las cosas difíciles.
La alegría es el mundo de la libertad
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
No quieras correr cuando apenas aprendes a caminar.
Más vale remiendo feo que agujero hermoso.
Dios nos ha creado hermanos pero nos ha dado monederos separados.
Cuando guían los ciegos, ¡ay de los que van tras ellos!.
No hagas bien sin mirar a quien.