El oro luce, y la virtud reluce.
De tal árbol tal astilla.
Donde el corazón se inclina, el pie camina.
A los largos sentimientos, largas consecuencias.
Lección bien aprendida, tarde o nunca se olvida.
Sobre gustos y colores no han escrito los autores.
Amigo ambiguo vale por dos enemigos
Amigos que no dan y vecinos que no prestan, quedar mal poco cuesta.
El viejo tiene la muerte ante sus ojos, el joven a su espalda.
El corazón no sabe mentir
Quien es feliz habla poco
La paciencia es agria, pero tiene una fruta dulce.
Amor trompetero, cuantas veo tantas quiero.
Se te caes siete veces, levántate ocho.
Es mejor compadecer que ser compadecidos
Corre más una loca en chanclas.
Quien hizo una...hace dos
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
Sobre advertencia no hay engaño.
La pobreza no es vileza, mas es rama de la pereza.
La ignorancia envejece como el búfalo, su grasa crece, más no su sabiduría.
Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines.
El placer puede fundarse en la ilusión, pero la felicidad reposa sobre la verdad
Se puede aprender mucho de una boca cerrada.
Mejor es ser pobre con seguridad que rico con temor.
Hay más refranes que panes.
No se muere dos veces si no se escapa de la muerte una vez.
La crítica debería de ser como la piedra de afilar, que aguza sin cortar.
Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
El bien y el mal andan revueltos en un costal.
Lo barato, sale caro.
Disfruta solo los placeres del momento.
El que no arriesga un huevo no saca un pollo.
Existe también una felicidad que atemoriza al corazón
Se coge antes a un cojo, que a un mentiroso.
Ni fraile en boda, ni perro entre ollas.
Si dices la verdad, ya tienes un pie en el estribo.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
Decir la verdad es como escribir bien, se aprende practicando
Un loco echa una piedra al río, y cien cuerdos no la pueden recuperar.
Por el árbol se conoce el fruto.
La belleza siempre tiene razón
Como la fortuna es ciega, dalo al primero con quien se tropieza.
Los patos marinos anuncian nieve.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Al asno no pidas lana.
Si tienes mucho, da tus bienes; si tienes poco, da tu corazón.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
El que mucho promete, poco cumple.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.