Refranes que no sean verdaderos, y Febreros que no sean locos, pocos.
De la mala mujer no te guíes y de la buena no te fíes.
No es vergonzoso preguntar, es vergonzoso no preguntar.
Un hombre es juzgado por la compañía que lo rodea.
A los bienes y a los males, la muerte los hace iguales.
Es más bello dejarse engañar diez veces que perder una vez la fe en la humanidad
La ociosidad enseña muchas maldades.
Depende de cómo caigan las cartas
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
Hermanos hay tanto por hacer!
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
El que de joven no trabaja, de viejo duerme en la paja.
El que se fue a Barranco perdió su banco!
Los amigos, el aceite y el vino deben ser viejos
Buena condición vale más que discreción.
Los extremos nunca son buenos.
Con el viento se limpia el trigo, y los vicios con castigo.
Tarea que agrada, presto se acaba.
Más vale tener tortícolis por mirar muy alto, que volverse jorobado por mirar muy bajo.
Muchos pocos hacen un mucho.
Los buenos recuerdos duran mucho tiempo; los malos, más todavía.
El ladrón empieza robando un alfiler y llega a robar un imperio
La mujer cuanto más pequeñita mejor
El ganar es ventura y el conservar, cordura.
Una buena fuente se conoce en la sequía y un buen amigo en la adversidad.
Vale más una vieja que un pejeverde.
Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.
Buena es la nieve que en su tiempo viene.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
Quien casa por amores, malos días, buenas noches.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
A gran prisa, gran vagar.
Hombre refranero, hombre de poco dinero.
El temor de la guerra madura en cualquier tierra
Un cobarde piensa que vivirá para siempre si evita a sus enemigos; pero ningún hombre escapa a la vejez, incluso si sobrevive a las lanzas.
Cuando debes elegir entre varios caminos, elige siempre el camino del corazón. Quien elige el camino del corazón, no se equivoca nunca.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
Tapar el pozo después de que el ternero se haya ahogado
Por Santa Catalina, la nieve se avecina.
Quien te hace fiestas que no te suele hacer, o te quiere engañar, o te hará menester.
Procure ser en todo lo posible el que ha de reprender irreprensible.
Más valioso que el dinero, es un sabio consejero.
Mira a tu suegra, así será tu mujer de vieja.
Lo que en la mocedad no se aprende, en la vejez mal se entiende.
No coloques el puchero en el fuego si el ciervo aún corre en el bosque
No es más sabio el que más sabe, sino el que lo oportuno sabe.
Antes de entrar en un lugar, fíjate por dónde se puede salir.
Pedir es lícito, responder es cortesía.
Si te aplauden, nunca presumas hasta saber quién te aplaudía.
Nunca lamentes que te estas haciendo viejo, porque a muchos les ha sido negado ese privilegio.