Bueno es ser lo que se quiere parecer.
El llanto alivia el quebranto.
Reniego de caballo que se enfrena por el rabo.
Las penas no matan, pero ayudan a morir.
Nunca hables de la soga, en la casa del ahorcado.
Hombre es hombre y al "contao", da su bote y cae "parao".
Casa ajena y caballo que no come hierba, déjale que se pierda.
La mejor lotería, es una buena economía.
No es lo mismo ser cabo, que se acabo (Frase de los "abuelos" al finalizar la mili).
Cuando de los cincuenta pases, no te cases.
El tiempo enseña más que cien maestros de escuela.
Pa' chulo yo y pa' puta mi mujer.
Trece morcillas tiene un cerdo, ni te las doy ni te las cuento.
Innovar, casi siempre es empeorar.
Cuando una puerta se cierra, ciento se abren.
Joven, guapa, con dinero y a mi puerta viene a llamar, ¡trampalantrán!.
El oro entra por todas las puertas, excepto las del cielo.
Amor por cartas son promesas falsas.
La muerte tiene las piernas frías.
Quien convida al cantinero, o está borracho o no tiene dinero.
La sotana no hace al cura, ni el afeite la hermosura.
El tiempo no perdona a nadie.
Mal hace quien nada hace.
Si quieres conocer a un hombre, no le mires; óyele.
El melón en ayunas es oro; al mediodía, plata; y por la noche, mata.
Siempre pide de más, para que no te den de menos.
Ocio, ni para descansar.
Una hora de alegría, compensa diez malos días.
No puedo ser puta y pechera, no quiero aunque pudiera.
Cada cual sabe donde le aprieta el zapato.
La India p'al indio, como el agua p'al pescao.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
No vengas a asustar con el petate del muerto.
En los años no importa cuantos, lo importante es cumplirlos.
Al amigo y al caballo no apretallo.
Mientras vas y vienes, no falta gente por el camino.
Para adquirir el derecho a desnudar a las mujeres, hay que empezar por pagarles los vestidos.
El dinero y los pendejos, siempre acaban separados.
Buena es la carne; buena es la cecina; mejor es la cocina.
El que tiene su cohombro, que se lo eche al hombro.
Cuando en invierno vieres tronar, vende los bueyes y échalo en pan.
De cerro a cerro una cañada, y de cero a cero no va nada.
A buenas ganas, huelgan las salsas.
Dos no discuten si uno no quiere.
Solo una puerta no abre el martillo de oro: la puerta del cielo.
De los míos me oirás, pero no me hablarás/dirás.
A la mal casada, miradla a la cara.
Jugar y pasear cuando no hay que trabajar.
Cobra buena fama y échate a dormir.
El dinero como el chisme, se hicieron para contarlo.