El que bien ama, tarde olvida.
Según San Andrés, el que tiene cara de tonto, lo es.
Malo si izan, y malo, si no izan.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
No creas nunca en cielo serrano, lagrimas de mujer o cojera de perro.
El que paga lo que debe tiene derecho a pedir más.
Castillo apercibido no es sorprendido.
Guardólo Dios de piedra y niebla, más no de puta vieja.
Darle a uno mala espina.
Cada quien, con su cada cual.
El que mucho corre, pronto para.
Chica aldea, ni pan duro ni mujer fea.
Quien miente, no habla lo que siente, sino lo que quiere.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
Cuanto más haces, menos mereces.
Nunca es mal año, por mucho trigo.
El que quiere amigos sin defectos, no tendrá ninguno.
Amigos, amigos, pero la cebada a dos reales.
Los defectos de la gente, no hay que mirarlos con lente.
La zarza da el fruto espinando y el ruin llorando.
El que toma el nombre de la madre, por ruin deja a su padre.
De mala ropa no sale un buen traje.
De lejanas regiones, mentiras a montones.
A quien mal vive, su miedo le sigue.
Cada cual conoce el trote de su caballo.
El que quiera ser bohemio, que no se eche el lazo al cuello.
Entre amigos no hay cumplidos.
Si quieres ser señor, que tu mujer sea mejor.
El que no tiene hechas no tiene sospechas.
Las penas no matan de un hachazo, sino poco a poco van matando.
Hay que tener los pantalones en su sitio.
Quien anda mal, acaba mal.
De la mentira viven muchos, de la verdad, casi ninguno.
La mujer mala es como la falsa moneda que de mano en mano va y ninguno se la queda.
El tronco de enero, no le pongas en el humero.
La petición es cálida, el agradecimiento es frío.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
La caca, limpiarla en casa, y no sacarla a la plaza.
Halagos de suegra, consuelo de nietos.
El juez que toma, presto es tomado.
Decir, me pesó; callar, no.
Madura apenas la mora, y el mirlo se la devora.
Una obra mala, con una buena se paga.
La elocuencia vacía es como el ciprés; que es grande y alto pero no produce frutos.
Si quieres criarte fino y hermoso, buen vino y mucho reposo.
Estudiante memorista, pozo a simple vista.
A amo ruin, mozo malsín.
A la dama más honesta, también le gusta la fiesta.
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
Una canción tan selecta que solo muy poca gente puede participar en el coro.