Repartamos así: para ti la Justicia y el favor para mí.
La reflexión consigue tantas victorias como la precipitación consigue derrotas.
Quien en vida echa maldiciones, en la muerte no reza oraciones.
De ahora en adelante yo sere mi propio comandante. (Frase ingenua dicha por los "abuelos" al acabar la mili).
Llegado el carro al pie de la montaña , se encontrará infaliblemente el camino.
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
Si sale cara, gano yo; si sale cruz, pierdes tú.
Es cierto que no te quiero tanto como cuando eramos novios, pero es que a mi nunca me han gustado las mujeres casadas.
El mal que a muchos azota, consuelo es para el idiota.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
El que no tiene quehacer desbarata su casa y la vuelve a hacer.
El que toma parientes más honrados que sí, señores toma a quien servir.
Antes de que te cases, mira lo que haces, que no es mal que así desates.
Compra lo que no te hace falta y no tendrás lo que te haga falta.
Antes de ser un dragón, hay que sufrir como una hormiga
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
La gente discreta, no suelta la jeta.
Fiado se murió, mala paga lo mató.
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
Dar el consejo y el remedio, favor completo.
Al pan pan y al vino vino, y el gazpacho con pepino.
Esto es pan para tu matate.
Buey sin cencerro, piérdese presto.
Tal vez mis hijos vivirán en casas de piedra y ciudades amuralladas - Yo no
No te preocupes por no ser conocido. Preocúpate por ser digno de que se te conozca.
Quien al escoger, mucho titubea, lo peor se lleva.
Favorece al afligido, y serás favorecido.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
Lo que no cuesta dinero, siempre es bueno.
El pensamiento anda siempre de viaje, ni peaje, barcaje ni hospedaje.
El que es perico donde quiera es verde y el que es pendejo donde quiera pierde.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se pierda no importa.
Perro que ladra no muerde.
Ni camino sin atajo ni campana sin badajo.
Plantas soja recoges soja, plantas judías recoges judías.
Los hombres dan a los amigos la alegría, y a sus mujeres, la murria
Las lágrimas de los buenos no caen por tierra, al contrario van al cielo, al seno de la divinidad.
El plumaje del pavo es precioso, mas sus alas son débiles.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
Con cacao se paga el cacao, con dinero el dinero y con maíz el maíz.
El que ríe el último, ríe dos veces.
Una gran ciudad es un gran desierto.
Un hombre cojo aún puede montar a caballo, un hombre sin manos aún puede pastorear ovejas y un hombre sordo aún puede matar; mejor es estar ciego que arder en la pira funeraria. Son los muertos quienes no pueden hacer nada.
Quien trabaja con afán, pronto ganará su pan.
A gran pecado, gran misericordia.
Me juzgaba desgraciado por la falta de zapatos, hasta que vi a un hombre que no tenía pies.
La abadesa más segura, la de edad madura.
Ni compres de ladrón, ni hagas lumbre de carbón.
Más quiero poco seguro que mucho en peligro.