Dichoso Adán que no tuvo suegra.
Paciencia y barajar.
Aprovéchate gaviota que no te verás en otra.
Cuando Abril se marcha lloviendo, Mayo viene riendo.
Los locos a la guerra, los cuerdos en su tierra.
La uva no es uva, hasta que está madura.
Cabeza fría, pies calientes y culo corriente, dan larga vida a la gente.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
No hay mal que dure 100 años ni cristiano que los aguante.
Los hijos del oidor que murió están más muertos que el oidor.
La ira es en vano sin una mano fuerte.
Esto son habas contadas.
Hay más tiempo que vida.
Menea la cola el can, no por ti sino por el pan.
El que con su barriga se enoja, la tripa le queda floja.
Del trabajo nace el descansar.
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
Madre no hay más que una.
Pelean los toros, y mal para las ramas.
Dan limosna muertos los que vivos no la dieron.
Junto al camino, no pasa de agraz el racimo.
Acude a tu oficio, que todo lo demás es vicio.
Dimes y diretes, entre grandes y pequeñetes.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
Al endeble todos se le atreven.
Al mal pintor se le quedan calvos los pinceles.
Abeja muerta, ni miel, ni cera.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
A tu tierra grillo aunque sea con una pata.
Pascuas marzales, hambre y enfermedades.
El buen pan se hace con trigo, y con franqueza el amigo.
Paga adelantada, paga viciada.
Cuando llueve y hace sol, baila el perro y el pastor.
La noche para pensar, el día para obrar.
La virtud ennoblece.
Quien bien quiere, tarde olvida.
No digas de este agua no beberé ni este cura no es mi padre.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
Gallina, mujer y cabra, mala cosa siendo magra.
No hay plazo tan lueñe que no lo tema el que debe.
Quien fía su mujer a un amigo, en la frente le saldrá el castigo.
En cada tiempo, su tiento.
Las deudas desaparecen tras la muerte del acreedor.
Las penas no matan, pero rematan.
De Jaén, o fuleros o malajes.
Al alzar de los manteles, haremos cuentas y pagaredes.
La adulación es como la sombra no nos hace ni más grande ni más pequeño.
Gatos y niños siempre dicen: Mío, mío.
Pídele a Dios que muera si quieres que dure mucho.
El muerto se asusta del degollado.