Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
Del mal que uno huye, de ese muere.
Como la noche al día, el pesar a la alegría.
Fraile descalzo se pone las botas de los demás.
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
Buena será tu suerte, si mueres antes de que llames a la muerte.
Haz bien, no te arrepientas, haz mal, te esperará a la vuelta de la esquina.
Una buena campana se siente de lejos.
Los toros van con los toros, los bueyes con los bueyes
Es mejor un feo hago que un hermoso haré
¡Se nos creció el enano!
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
Crece donde has sido plantado. Empieza a tejer, y Dios te dará el hilo.
El otoño verdadero, por San Miguel el primer aguacero.
O la bebes o la derramas.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
Hay un tiempo para ir de pesca y otro para secar las redes.
Buscar excusas a una idiotez es cometer otra.
Febrerillo, mes loquillo.
Para amar es la cosa más segura buen trato, verde edad, limpia hermosura.
El necio se divierte con su mala conducta, pero el sabio se recrea con la sabiduría.
Se goza más amando que siendo amado
Mejor amar poco a condición de amar siempre.
Al que le falta ventura, la vida le sobra.
Odios de mortales no deben ser inmortales.
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
No temas de ser lento, teme solo a detenerte.
Estudiando lo pasado, se aprende lo nuevo.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
La Cruz, la viña reluz.
El pan con ojos, el queso sin ojos, y el vino que salte a los ojos.
La cama y la puerta dicen si la mujer es puerca.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
El pobre es rumboso; el rico roñoso.
Comer ajo y beber vino no es desatino.
Un clavo saca a otro clavo.
Abejas sin comida, colmenas perdidas.
Ni te abatas por pobreza, ni te ensalces por riqueza.
Como Marzo vuelva el rabo, ni queda pastor ni ganado.
Hablar en plata blanca.
En casa como porquero, y en la calle, caballero.
Mente sana, cuerpo sano.
Mujer y sardiña, ni la mayor ni la más pequeniña.
Vale mucho más morir intentándolo que vivir toda tu vida lamentándolo.
Estornudos y frailes, salen a pares.
Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
Del ahogado, el sombrero.
Voz que se escapa no vuelve y quizás tu ruina envuelve.