Hay quienes ante el peligro se crecen.
A la galga y a la mujer, no la des la carne a ver.
Mala es la llaga que con vino no sana.
Donde bien te quieren irás pocas veces; donde mal, nunca irás.
El que vive prevenido, nunca sufre decepciones.
A quien presta su frazada, le toca aguantar la helada.
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
Las novedades son la sal de la vida.
Hasta la reina, necesita de su vecina.
Mala señal es para la moza cuando la llaman señora.
La mala fama vuela como el ave y rueda como la moneda, y la buena, en casa se queda.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
El movimiento se demuestra andando.
Cartas de ausentes, cédulas son de vida.
La buena vida no quiere prisas.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
La mujer holgazana, solo el sábado se afana.
Las flores son para los muertos.
La mujer y la gallina, pequeñina.
Hados y lados tienen dichosos o desdichados.
Borrachez, de agua; que la de vino es cara y sale a la cara.
Cuando los ciegos guían, ¡ay de los que van detrás!.
Por sus pasos contados, va el ladrón a la horca, y todos a la muerte vamos.
Decir, dice cualquiera; hacer solo el que lo sepa, quiera y pueda.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
No olvides que la fortuna cambia como la luna.
Entre casados, valor, que ya aguantarse es amor.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
A enfermedad ignorada, pocas medicinas y a estudiarla.
En las cuestas arriba quiero mi burro, que las cuestas abajo bien me las subo.
Con el viento se limpia el trigo, y los vicios con castigo.
La que se casa con ruin siempre tiene que decir.
Como la espada, así la vaina.
Más vale cobarde vivo que valiente muerto.
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
El matrimonio es como el flamboyán, empieza con flores y termina con vainas.
Hasta la hormiguilla tiene su colerilla.
El hoy aquí está; el mañana, ¿quién lo verá?.
El que teme a sufrir, sufre de temor.
Mal está el ama, cuando el barbero llama.
Fuiste doncella y viniste parida; ¡cuántas te tendrán envidia!.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
La lujuria nunca duerme.
Planta eucaliptos para ti, piñeiros para os fillos e carballos para os netos. Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
De molinero mudarás, pero de robado no escaparás.
A canto de pájaro y a gracia de niño no invites a ningún amigo.
La señora ostentación, echa la casa por el balcón.
Nunca cagues más de lo que comes.
Madre no viste, padre no tuviste: diablo te hiciste.