Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
Suegra, ni de barro es buena.
Es prudente el que cuando está en buena situación puede mantenerse como antes.
A palabras vanas, ruido de campanas.
Como vives, juzgas.
Pan duro, pero seguro.
Si un arco iris dura un cuarto de hora, ya no se mira más.
Casa sin sol, hace que el médico entre a todas horas.
El prometer no empobrece, y cosa de ricos parece.
Los hijos del herrero no tienen miedo a las chispas.
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
De uvas a peras.
La zorra suele predicarle a las gallinas: hermanas mías.
Qué es una raya más para el tigre.
Duerme más que un gato con anemia.
No gusta del beso y estira el pescuezo.
Amor antiguo no se oxida
Matar un tigre.
Una golondrina no hace verano.
Si Dios hubiera querido prohibirnos el vino, las viñas serían amargas.
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
Lo que se deja al tiempo es del tiempo
Diciembre decembrina, hiela como culebrina.
El amor es ciego, pero ve a distancia
Si Septiembre no tiene fruta, Agosto tuvo la culpa.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
Hijos y mujer añaden menester.
Peor que pulga en la oreja
Más vale ser pobre que estar enterrado.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
No hay manjar que no empalague, ni vicio que no enfade.
Lo que en la leche se mama, en la mortaja se derrama.
Si vas a la guerra, reza una vez; si vas al mar, reza dos, y si te vas a casar reza tres.
En tristezas y en amor lloriquear es lo mejor.
A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.
Pan de ayer carne de hoy y vino de antaño, salud para todo el año.
Vive cantando, muere llorando.
Si el vino es fragante, no importa que se venda al fondo de un largo callejón.
Obras vea yo; palabras, no.
Lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.
Cuando hay amor hasta las cicatrices de la viruela son iguales a los hoyuelos en las mejillas.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡qué de tiñosos habría!.
Nunca tengas miedo del día que no has visto.
La que está para condenarse, desde chiquita no reza.
Quién come para vivir, se alimenta; quién vive para comer revienta.
Cuando el gran señor pasa, el campesino sabio hace una gran reverencia y silenciosamente se echa un pedo.
Más vale estar solo que mal acompañado.