El año bueno, el grano es hecho; el año malo, la paja es grano.
O llueve o apedrea, o nuestra moza se mea.
Bendita la casa aquella que huele a antiguo toda ella.
No se envía a un muchacho a recoger miel
Muchos nacimientos significan muchos entierros.
Tras de maluca tuerta, más le valiera estar muerta.
Cuando el Mapou (roble-árbol) muere, las cabras se comen sus hojas.
La pascua del aldeano, la barba hecha y el tejuelo en la mano.
La pobreza hace ladrones y el amor poetas.
No retengas a quien se va, ni rechaces a quien llega.
Leche y vino, veneno fino.
El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece.
El que busca en yaguas viejas encuentra cucarachas.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
La muerte y el juego, no respetan privilegios.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
La hierba no crece en el camino que une las casas de los amigos.
Lo pasado, pasado, borrón y cuenta nueva.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
A la corta o a la larga no hay matrero que no caiga.
Miren quién habló, que la casa honró.
El que a la bodega va y no bebe, burro va y burro viene.
Lo que hoy somos descansa en lo que ayer pensamos, y nuestros actuales pensamientos forjan nuestra vida futura.
Los compañeros de cama se escogen de día
Una persona de gran sabiduría suele parecer torpe.
Los difuntos, todos juntos.
Viendo al payaso, soltando la risa.
En corrillos de mucamas, se despelleja las damas.
Mala mañana, niebla sobre la escarcha.
La abeja y la oveja, en abril dejan la pelleja.
El consejo del padre capuchino: con todo lo que comas, vino.
Solo borracho o dormido se me olvida lo jodido.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
Olla cada día, aún siendo buena hastía.
Donde muera una ilusión, siempre nace una esperanza.
Se te caes siete veces, levántate ocho.
No des a guardar el fiambre, a quien vive muerto de hambre.
Quien se va, vivo y muerto está.
La col hervida dos veces mata.
Deja que tu ira se ponga con el sol y asegúrate que no vuelve a amanecer la mañana siguiente.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
Si Dios cierra una puerta, abre mil otras.
El vientre lleno aunque sea de heno.
Honra y dinero se ganan despacio y se pierden ligero.
Los hijos de mis hijas, mis nietos serán; los hijos de mis hijos, en duda estarán.
Pobreza, víspera de vileza.
A la mujer y a la suegra, cuerda.
La mujer pare llorando, y la gallina cantando.
Cuando vivas entre zorros, zorrea tu un poco.
Buey viejo, no come tronco.