Quién mucho come, mucho bebe; y quién mucho bebe, mucho duerme, poco lee, poco sabe y poco vale.
Quien a heredar aspira, larga soga estira.
Mal duerme quien penas tiene.
Donde el corazón se inclina, el pie camina.
No es bueno huir en zancos.
No hay que reírse de la felicidad
Es fácil compartir la papa cuando hay amor.
Por andar recosechando otras milpas, cosechan las tuyas.
La mujer del ciego, ¿para quién se afeita?.
A misa temprano nunca va el amo.
Las suegras son como las yucas, buenas pero enterradas.
A caballo nuevo jinete viejo.
Amistades y tejas, las más viejas.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
Es inútil buscar amigos fuera de casa si no se cuida y respeta a los propios padres
Más vale despedirse que ser despedido.
A burro muerto, la cebada al rabo.
En casa del pobre, todos riñen y todos tienen razón.
De bromas pesadas, veras lamentadas.
En la casa y en la fosa, el hombre vive y reposa.
Quien mucho duerme, poco vive.
No hay pesares ni regocijos en la casa donde no hay hijos.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
Mala memoria tiene el gallo, pues canta porque olvida que ya ha cantado.
Cuando en Diciembre veas nevar, ensancha el granero y el pajar.
Traducción: En el mes de los muertos -noviembre-, mata tus cerdos.
No hay alegría sin aburrimiento
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
Un tigre no pierde el sueño por la opinión de las ovejas.
Date buena vida, temerás más la caída.
Muerte que me has deseñado, salud me has asegurado.
Cantarillo que muchas veces va a la fuente, o deja el asa o la frente.
Al hombre que camina, no se le paran las moscas encima.
Quien virtudes siembra, fama siega.
Loro viejo no aprende a hablar.
Quien vive sin disciplina, muere sin honor.
La buena suerte se pasa, y el saber se queda en casa.
El enfermo necesita del medico, el médico no necesita del enfermo.
En martes, y tu hijo cases, y tu cerdo mates.
Amar es tiempo perdido si no se es correspondido.
Los muertos traen el buen o el mal tiempo
No se muere dos veces si no se escapa de la muerte una vez.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
Dineros de sacristán, cantando se vienen cantando se van.
La barca pasa, pero el río queda.
El valiente vive hasta que el cobarde quiere.
El que no tiene hijos tiene una pena; el que tiene hijos tiene muchas penas.
Zorra en viña, aligera la vendimia.
Entre el silencio del velorio mudo, se le zafa a cualquiera un estornudo.
A donde las dan, allí las toman.