A todo hay remedio sino a la muerte.
La verguenza es último que se piedre.
Mejor es deuda vieja que pecado nuevo.
No ser escaparate de nadie.
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
Mal acabará quien pretenda adentrarse en el futuro, ignorando lo que sucedió en el pasado, porque entonces no vivirá el presente.
No dejes que el ayer consuma demasiado tiempo del hoy
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
Descansa el corazón, contando su pasión.
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
De las mujeres bellas y de las flores de mayo se va la belleza en un día
El hombre haragán trabaja solo al final.
Ande o no ande, la burra grande.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
La agonía es larga pero la muerte es segura.
Obra comenzada, no te la vea suegra ni cuñada.
El que va a la bodega por beber se le cuenta y el que no bebe, bobo va y bobo viene.
En esta vida caduca, el que no trabaja no manduca.
Cabra por viña, cual la madre tan hija.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
Esperar salud en muerte ajena es condena.
Riñen los pastores, y se descubren los quesos.
Cuando el carro se ha roto mucho os dirán por donde se debía pasar.
Tras el vicio viene el lamento.
Come a gusto y placentero, y que ayune tu heredero.
Que cada zorro cuide su propia cola.
Bella por fuera, triste por dentro
El amor es ciego.
A la muerte no hay cosechador que la coseche.
El que de cuando en cuando ayuna, su salud asegura.
Es de sabios, cambiar de opinión.
Quien muere pobre, no muere antes de tiempo.
No son todos ruiseñores los que cantan entre las flores.
Pensar no es saber, y más en tiempo de vendimias.
Si te molesta que te mientan, no preguntes.
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
Todo, no importa cuán finamente esté hilado, acaba finalmente saliendo a la luz
¿Queres dormir al sueño?
Al miedo plata; y al amor cariño.
Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.
Tienen los que pobres son la desgracia del cabrito: o morir llegar a ser cabrón.
Preferir ser jade en añicos antes que una teja entera.
Árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza.
El borracho valiente se pasa del vino al aguardiente.
A los ojos que aman no les avergüenza mirar
El que trabajando se hizo rico, vivió pobre y murió rico.
Haz la noche, noche y el día, día y vivirás con alegría.
Fantasía y pobreza, todo en una pieza.