La rueda de la fortuna nunca es una.
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.
Barba de tres colores no la tienen sino traidores.
Zapatero remendón bien aprovecha el cambrillón.
Siempre pide de más, para que no te den de menos.
El haragán es el hermano del mendigo.
El caballo malo hay que venderlo lejos.
A buen año y malo, no dejes la harina en el salvado.
Es gran parte de la salud el conocer la enfermedad.
Mejor es no comenzar, lo que no se puede acabar.
Mayo templado, mucha paja y poco grano.
El que se casa fuera, o la trae o la lleva.
Todos los hongos son comestibles, algunos solo una vez.
Una mujer bella es el paraíso de los ojos, el infierno del alma y el purgatorio de la bolsa
Hombre que no roba y gato ladrón, los dos cumplen su obligación.
Llevar más palos que el burro de un yesero.
Lo que con el ojo veo, con el dedo señalo.
Tabaco, toros, naipes y vino, llevan al hombre a San Bernardino.
Lo hermoso agrada y lo feo enfada.
El amigo, lo escojo yo, el pariente, no.
El que camina, no estorba.
La conciencia es cobarde y la culpa que no tiene fuerza para impedir rara vez es lo suficientemente justa como para acusar
La avaricia es mar sin fondo y sin orillas.
El follo del santo, no hiede tanto.
La salud no está en el plato, sino en el zapato.
Cada grumo tiene su humo.
A falta de olla, pan y cebolla.
Carne que se lleva el gato, no vuelve al plato.
Si no sabes estar solo, nunca serás libre.
Buena es la carne de perdiz; pero mejor la de codorniz.
¿Quién dijo miedo?. Y huyó al sonar un pedo.
Debajo de mi capa, mate al Rey.
Bien guisa la moza, pero mejor la bolsa.
Nunca falta tapadera, para cubrir la gotera.
Nadie aprecia el bien que tiene, mientras que no lo enajene.
El hijo de la cabra, de una hora a otra, bala.
El letrado y la paciencia ganan la sentencia.
Can de buena raza, si no caza hoy, mañana caza.
El burro al ratón le llamó orejón.
Amante atrevido, de la amada más querido.
El mal del amor, no lo cura el doctor.
La libertad es una alhaja que con ningún dinero se paga.
La mejor receta, la dieta.
Llega lo inesperado y malogra todo lo pensado.
Hay quien mea en caldera y no suena, y hay quien mea en lana y atruena.
Ya que la casa se quema, vamos a calentarnos.
Ni por vicio ni por fornicio, sino para su santo servicio.
El hombre sin amigos es como la mano derecha sin la izquierda
Aunque la bolsa esté exhausta, el día de gastar se gasta.
Dáis por Dios al que tiene más que vos.