Dáis por Dios al que tiene más que vos.
Meter aguja y sacar reja.
Ni por vicio ni por fornicio, sino para su santo servicio.
Ir a amarrar el zorro.
Si se pierde enero, búscalo por la flor del almendro.
Una buena cabra, una buena mula y una buena mujer, son muy malas bestias las tres.
No entres de golpe en casa ajena: llama a la puerta y espera.
Casa sin sol, no hay casa peor.
Si quieres que reine la paz en el mundo debes tener paz en tu hogar; y para que la paz reine en tu hogar, debes primero vivirla en tu corazón.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
Aprende de maestro y vendrás a ser diestro.
Del aire se mantienen los camaleones, pero no los hombres.
El pan, por el color; y el vino, por el sabor.
Si el cuquillo no ha venido el 25 de abril, o se ha muerto, o lo han matado, o es que no quiere venir.
La tos seca es de la muerte trompeta.
Más quiero amiga llana que parienta falsa.
Lo que no cuesta dinero, siempre es bueno.
El ojo es más grande que la barriga.
Pronto y bien no hay quien.
Mientras uno calla, aprende de los que hablan.
Palabra de boca, piedra de honda.
Medico curate a ti mismo.
El cielo me ha designado para gobernar a todas las naciones, porque hasta ahora no ha habido orden sobre las estepas
Durmió conmigo anoche o qué, que ya no saluda.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
El mal del cornudo, él no lo sabe y sábelo todo el mundo.
Barbero, o loco o parlero.
Más vale que la bolsa sienta el dolor que no el corazón.
Aunque la traición place, el traidor se aborrece.
Tan solo debes sembrar lo que puedas abonar.
Toda piedra golpea el pie de un pobre.
Para putas y buen pan, Villanubla y Zaratán.
Bendito sea San Bruno, que da ciento por uno.
No te enamores hasta el punto de no saber cuándo llueve
Voz del pueblo, voz de Dios.
Hartas riquezas tiene quien más no quiere.
No metas a tu casa a quien te sacara de ella.
Los conflictos con la dama, se dirimen en la cama.
Arbol que nace torcido, nunca su rama endereza.
Tras cornudo, apaleado, y mándale bailar.
Te quiere bien quien te pone casa en Jaén.
Por ir mirando a la luna, me caí en la laguna.
Si quieres ser cornudo, ándate a la caza a menudo.
Cabeza calva, peinada antes del alba.
Cabeza para naciente y pies para poniente.
La bebida moderada es salud para el cuerpo y alegría para el alma.
Bien ora quien bien obra.
Hombre ambicioso, hombre temeroso.
Unos van delante y otros van detrás.
Suerte te dé Dios, hijo, que el saber de nada sirve.