Manos duchas comen truchas.
Dar antes que amagar.
Juntarse el hambre con las ganas de comer.
Hablar con bestias es para molestias.
No mes dos mortos mata os teus porcos
Monja de Santa Irene, que en brazos llevas el nene.
Aquí morirá Sansón y cuantos con él son.
A borregos recién esquilados, no les mande Dios viento helado.
Más vale poco pecar que mucho confesar.
Para verdades el tiempo, y para justicia Dios.
Orden y contraorden, desorden.
Burro harón, hacia el pesebre es trotón.
Con una despensa llena, se guisa pronto una cena.
En Octubre, de la sombra huye.
Lo que no quiere el hortelano le produce la huerta.
Es mejor dar un centavo que prestar un peso.
Desde pequeñito le amarga el culo al pepino.
El poco comer y el poco parlar no hizo nunca mal.
El oro hace poderoso pero no dichoso.
En ausencia de la bella, sus encantos van con ella.
Cuando no sepas qué hacer, échate un cigarro y tómate un café.
Mas vale tierra en cuerpo que cuerpo en tierra.
Nadie compra una vaca teniendo la leche gratis.
Justicia y no por mi casa.
No se toman truchas a bragas enjutas.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
No se pierde lo que se dilata.
El comer, es maestro del beber.
Variante: Buena es la tardanza, que hace la carrera segura.
Gallina, cabro y marrano; se manducan con la mano.
Cuando tú naciste ya comía yo pan con corteza.
Mal haya la espina que de suyo no aguija.
Casa nueva, no habites en ella.
A cada cajón, su aldabón.
¡Qué alegre son el del bolsón!.
Las mujeres y el melón, cuando los catas, sabes lo que son.
Dime lo que decantas y te diré lo que te falta.
Quien bien siembra, bien coge.
Aunque la dulzura halaga, la mucha miel empalaga.
Cama de novio, dura y sin hoyo.
El caballero y la dama, también lo son en la cama.
En lo amargo esta lo bueno, y en lo más dulce el veneno.
Junta lo bueno con lo malo, y malo se volverá todo ello.
A can que lame ceniza, no fiarle harina.
Hasta para encender lumbre hay que tener costumbre.
La que no pone seso en la olla, no lo tiene en la toca.
Como la fortuna es ciega, dalo al primero con quien se tropieza.
Maldigo el diente que come la simiente.
El que ama a una casada, puede morir de cornada.
El enamorado, ve en la verruga de su novia un lunar encarnado.