La zagala y el garzón, para en uno son.
No hay que perder una tripa por no hacer bulla.
Juego de manos, rompedero de ano.
Bien o mal, te casarás, sea con Pedro o sea con Juan.
Aunque te chille el cochino, no le aflojes el mecate.
El hijo que sale al padre, saca de duda a la madre.
La fortuna a los audaces ayuda.
El café, en taza, y los toreros, en la plaza.
Variante: Es la misma gata, pero revolcada.
Habla bien de alguien y te hará quedar mal.
El ruso tiene tres principios: quizá, de alguna manera, no importa.
No te rías de un cojo sin saber como andas tú.
Bien se sabe atrever quien nada tiene que aprender.
Hombre de voz hueca, sesera vacía o seca.
No te fíes de mujer, ni de mula de alquiler.
No da quien tiene, sino quien quiere.
Más vale amenaza de necio, que abrazo de traidor.
Hechos son amores y no buenas razones.
Contra la gota, ni gota.
Cada cual es dueño de su miedo.
No es lo mismo hablar con el torno que con las monjas.
No comas judías cuando hayas de andar entre gente de cortesía.
Antes queda dispuesta una embarcación que una mujer que se dispone a salir.
Cara de beato y uñas de gato.
Negocios largos, nunca bien acabados.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
Marzo marzuelo, un día malo y otro bueno.
Febrero el corto, el pan de todos.
Agua fina saca la espina.
Dios da nueces a quien no sabe cascarlas.
Con la misma vara que midas serás medido.
Conozco al viajero, por las maletas.
Entre lo dulce y lo amargo, no existe trecho muy largo.
El melón y la mujer, difíciles son de entender.
En la duda, ten la lengua muda.
Quien lo ha de hacer, no lo dice.
Estorba más que un colchón en la cocina.
Cada uno canta como quiere.
A quien has de acallar, has de halagar.
Helada sobre lodo, agua sobre todo.
El amor, la picardía y la necesidad hacen buenos oradores.
Ahora al bueno le llaman tonto.
No hay mejor palabra que la que está por decir.
El abuso de las riquezas es peor que la necesidad de ellas.
Alfayate sin dedal, cose poco, y eso mal.
De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso.
Primero mis dientes y después mis parientes.
Lo que no fue tua año no fue tu daño.
Ave de mal agüero, a mi vera no la quiero.
A hombre recién levantado, ni le propongas negocios ni le pidas un prestado.