Quien a hierro hiere, a hierro muere.
El dinero es bueno para siervo, malo para dueño.
Busca la respuesta en el mismo lugar de donde vino la pregunta
Da generosamente sin esperar nada a cambio. Así nunca te decepcionarás y hallarás a menudo agradables sorpresas.
Otra de esas y me subo el cierre.[relevancia dudosa]
El oro se prueba en el fuego y los amigos en las adversidades.
Las grandes almas tienen voluntades; las débiles tan solo deseos.
En apurada ocasión, haz de tripas corazón.
En invierno y en verano ganaderos y hortelanos.
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
Hay que masticar las palabras más que un pedazo de pan.
Si tu vida ha sido una comedia, tu matrimonio será un drama.
Necio o loco es el orgulloso, pues no medita en que fue lodo y será polvo.
No hay montaña sin niebla, de la misma forma que no hay hombre de mérito sin calumnias.
Más vale ser un rico labrador que un marqués pobretón.
Si truena es porque va a llover.
La letra mata, el espíritu vivifica.
A la sierra, ni dueña ni cigüeña.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
En guerra avisada no muere gente.
Comer fruta, hablar puta, leer carta, bien se puede hacer en la plaza.
Lisonja hostiga, nobleza obliga.
Músico pagado, contento pero desafinado.
Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
Jueves lardero, carne en el puchero.
Mal te quiere quien siempre te alaba y nunca te reprende.
Por mucho que un hombre se afane, siempre hay quien le gane.
Agua sobre agua, ni cura ni lava.
La manera de ver la luz divina es apagar tu propia vela.
Al buen amanecer no te lo dejes perder.
Guárdame en casa y te honraré en la plaza.
Más vale que digan: aquí corrió y no aquí murió.
Agua en cesto, y amor de niño y viento de culo, todo es uno.
El que gasta antes de ahorrar pedirá limosna antes de lo que cree.
Tus hijos harán contigo, lo que tú hicieres conmigo.
La franqueza no es agravio, ni ser sincero es resabio.
Que los pájaros de la preocupación y la inquietud vuelen sobre tu cabeza no lo puedes evitar; pero que aniden en tu pelo si lo puedes prevenir.
La sardina y la golondrina, al calor de la ceniza.
Hay que saber sacrificar la barba para salvar la cabeza.
A ojo de buen cubero.
el fracaso es la madre del éxito.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
Las mujeres pocas veces nos perdonan ser celosos; pero sin embargo no nos perdonarían nunca no serlo
Aunque me visto de lana, no soy oveja.
Caja que tuvo alcanfor, quédale el olor.
El que a los suyos se parece, honra merece.
Cada uno interpreta a su manera la música del cielo
Mal ganado es de guardar doncellas y mozas para casar.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
Ni sábado sin sol, ni moza sin amor.