Tira en pleno Nilo al hombre afortunado, que volverá a salir con un pez en la boca.
Al fuego y al fraile no hurgarles.
Un libro es como un jardín en el bolsillo.
Casa hecha, bolsa deshecha.
El mundo es un tira y afloja, y para que unos rían, otros lloran.
En tu casa no tienes sardina y en la ajena pides gallina.
Cuando se emborracha un pobre, ¡que borrachón!; pero si se emborracha un rico, ¡qué graciosón!.
Si dices la verdad, ya tienes un pie en el estribo.
Cuando fueres por el camino no digas mal de tu enemigo.
El necio hace al fin lo que el discreto al principio.
Cuando pudieres trabajar, no lo dejes, aunque no te den lo que mereces.
Al que come beleño, no le faltará sueño.
Norte claro, sur oscuro, aguacero seguro.
Todo flujo debe tener su reflujo.
El que esta arriba, no se acuerda del que esta abajo.
Parecerse como un huevo a una castaña.
El espejo no sabe mentir; lo que le dijeron ha de decir.
Hasta el viaje más largo comienza con un solo paso.
Espera que se acabe el circo para verle la cara a los payasos.
El que depende de otro come mal y cena peor.
Los valientes sufren poco, los cobardes mucho.
Por la calle van diciendo, poco nos llevamos todos.
No es quejido, sino que jode.
Favores en cara echados, ya están pagados.
El que mucho duerme poco aprende.
Dos capitanes hunden la nave.
Con mujer que tiene dueño, ni sueño.
Perla brillante arrojada en la oscuridad.
Hay más días que ollas.
La mentira de un niño es como un pez muerto, siempre sale a la superficie.
No querer queso, sino salir de la ratonera.
Cuando la liaga florece, el hambre crece.
Fue por potros y trajo muletas ¡malhadada feria!.
No hay majadero que no muera en su oficio.
La imprudencia abre la puerta, y la pereza la mantiene abierta.
Incluso el perro con mover la cola se gana el alimento
En las siembras y en la trilla, el amor con zancadilla.
Una palabra bondadosa puede calentar tres meses de invierno.
Gana tiene de otra cosa la doncella que retoza.
Bien ajeno es la hermosura, y, sobre ajeno, poco dura.
Quien ve romero y no lo coge, del mal que le venga no se enoje.
A cena de vino, desayuno de agua.
Pa' las yeguas del jaral los caballos de allá mismo.
No confíes del peón que tiene las manos finas.
No puede el hombre huir la fortuna que le ha de venir.
Tiempo dormido, no es tiempo perdido.
La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas.
Mujer hermosa, niña e Higuera, no las garda Cualquiera.
La gata de doña Flora, si se la ponen grita, si se la quitan llora.
Más se mira al dador que a la dádiva.