Viva cada cual como quisiere y yo como pudiere.
Un corazón tranquilo es la vida del cuerpo
Al roble no le dobles.
Ni fea que enfade, ni hermosa que se codicie.
Pan, jamón y vino añejo, son los que hinchan el pellejo.
El que canta por la mañana, llora por la tarde.
Que cada cual espante sus pulgas.
El corazón humano se asemeja al barco que navega sin vela. Rara vez, frente a los vientos, encuentra su camino
No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita.
El amor es como el agua que no se seca.
El agua cuesta arriba dura poco, y menos el amor de niño y loco.
Duro como teletubbie en alfombra de velcro.
Quien muere, ni cobra, ni paga, ni debe.
Juglar que mucho canta, poco yanta.
La casa es necesaria, para el rico y para el paria.
Putas y tuertos todos somos vueltos.
Cría cuervos y tendrás muchos, y encima te llamarán tonto porque una gallina gasta igual y pone huevos.
Nunca vivas pobre para morir rico.
El pastor ruin, por no dar un paso, tiene que dar mil.
A donde vas bien. A donde más se tiene.
Escarmentar en cabeza ajena es lección barata y buena.
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
Al buen vino, buen tocino.
Cuando Febrero no febrerea, Marzo marcea.
Bonitas palabras al más listo engañan.
Hijo fuiste, padre serás, como lo hiciste así te harán.
El oficio hace maestro.
Desbarata hasta un balín.
La vanidad es hija legítima y necesaria de la ignorancia.
Acabóse la paja y murió el burro que la tronzaba.
Una obra acabada, otra empezada.
Quien va sin apuro, camina seguro.
Plantas soja recoges soja, plantas judías recoges judías.
Al padre, si fuere bueno, sírvele; y si malo, súfrele.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
El que no tiene quehacer desbarata su casa y la vuelve a hacer.
Rotas las raíces del loto siguen unidas sus fibras.
Las palabras se cogen, de quien las dice.
El tropezón enseña a sacar el pie.
El cariño alimenta tanto como el odio consume
La persona que se conoce a sí mismo, será invencible.
Es más vivo y es más pronto, quien a veces se hace el tonto.
Boda de hongos, llámala bodorrio.
El padre para castigar y la madre para tapar.
El que sabe guardar un secreto es porque está muerto.
De cuando en cuando, al desgaire, echa una canilla al aire.
Al que no fuma ni bebe vino, el Diablo le lleva por otro camino.
El hombre afortunado tiene pan y amigos
Cada necio quiere dar su consejo.
Amor de corneta, de diana a retreta.