Detén con suavidad, deja ir con suavidad. Este es uno de los mayores secretos de la felicidad en el amor.
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
Si eres oveja, te comen los lobos.
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
Pies fríos, corazón caliente.
Grano a grano, con cautela. llena el buche la polluela.
Donde el gusto falta, nada valen el oro y la plata.
Quien a otro ha de matar, antes ha de madrugar.
Si quieres ser suegra amada mantente con la mano abierta y la boca cerrada.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
Pasado el tranco, olvidado el santo.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
Así como un medicamento amargo cura la enfermedad, las palabras sinceras, que hieren los oídos, benefician el comportamiento.
Corre la vaquilla mientras dura la soguilla.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
Dar a la tierra el grano, para que retorne la mazorca.
Cuando hay poco grano en el granero, mala cosa para el gallinero.
Oye primero y habla postrero.
Al que se levanta tarde, el trabajo le arde.
Bebe agua de río por turbia que vaya, vive en la ciudad por mal que te vaya.
La que de treinta no tiene novio, tiene un humor como un demonio.
Recuerda, si hay tormenta habrá arco iris.
Le dijo la rana al pez: "no me pillarás otra vez".
Después de la resaca viene la pleamar.
Toda alegría está destinada al que tiene el corazón contento: para quien lleva siempre sombrero el cielo está lleno de sombra
Quien no mira el derrotero, es majadero.
Quien a buen árbol se arrima, va un perro y se le mea encima.
Cabeza con seso pa'los preguntones que comen d'eso.
De amigo a amigo, chinilla en el ojo y el culo en remojo.
Ata bien y siega bajo, aunque te cueste trabajo.
Se oye mal pero descansa el animal.
La mar que se parte, arroyos se hace.
El tiempo es como una flecha que vuela.
Bebe el agua a chorro y el vino a sorbos.
En el mundo no hay banquete que no tenga fin.
Ojo que no ve, hombre que no cree.
Más vale callar que con borrico hablar.
La rana en el fondo del charco no sabe nada del gran Océano.
Paga el puerco lo que hizo el perro.
El que presta su caballo para garrochar, y a su mujer para bailar, nada tiene que reclamar.
Días de mucho vísperas de ayuno.
De buena casa, buena brasa.
Azotando el cuerpo de la mujer se ajusta su virtud
Si no sabes dónde vas, al menos debes saber de dónde vienes.
El que no tiene hijos los mata a palos.
Oveja que mucho bala, poco mama.
La mujer te cambia hasta el modo de caminar.
Un corazón tranquilo es la vida del cuerpo
Donde hubo fuego, cenizas quedan.