Pasado el tranco, olvidado el santo.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
Fía y vende bien, que la paga ella se bien.
Contra las palabras llenas de ira nada mejor que una boca bien cerrada.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.
Pies fríos, corazón caliente.
Quien a otro ha de matar, antes ha de madrugar.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
Donde el gusto falta, nada valen el oro y la plata.
Grano a grano, con cautela. llena el buche la polluela.
Si eres oveja, te comen los lobos.
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
Si quieres ser suegra amada mantente con la mano abierta y la boca cerrada.
Al que se levanta tarde, el trabajo le arde.
Después de la resaca viene la pleamar.
Oye primero y habla postrero.
La que de treinta no tiene novio, tiene un humor como un demonio.
Dar a la tierra el grano, para que retorne la mazorca.
Así como un medicamento amargo cura la enfermedad, las palabras sinceras, que hieren los oídos, benefician el comportamiento.
Corre la vaquilla mientras dura la soguilla.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
Cuando hay poco grano en el granero, mala cosa para el gallinero.
Bebe agua de río por turbia que vaya, vive en la ciudad por mal que te vaya.
Toda alegría está destinada al que tiene el corazón contento: para quien lleva siempre sombrero el cielo está lleno de sombra
Le dijo la rana al pez: "no me pillarás otra vez".
Recuerda, si hay tormenta habrá arco iris.
Quien no mira el derrotero, es majadero.
Cabeza con seso pa'los preguntones que comen d'eso.
En el mundo no hay banquete que no tenga fin.
De amigo a amigo, chinilla en el ojo y el culo en remojo.
La mar que se parte, arroyos se hace.
El tiempo es como una flecha que vuela.
Quien a buen árbol se arrima, va un perro y se le mea encima.
Más vale callar que con borrico hablar.
Días de mucho vísperas de ayuno.
Bebe el agua a chorro y el vino a sorbos.
Se oye mal pero descansa el animal.
Paga el puerco lo que hizo el perro.
La rana en el fondo del charco no sabe nada del gran Océano.
Azotando el cuerpo de la mujer se ajusta su virtud
El que presta su caballo para garrochar, y a su mujer para bailar, nada tiene que reclamar.
Ojo que no ve, hombre que no cree.
El que no tiene hijos los mata a palos.
Ata bien y siega bajo, aunque te cueste trabajo.
Las ofensas se escriben en el mármol, los beneficios sobre la arena.
La mujer te cambia hasta el modo de caminar.
De buena casa, buena brasa.
Oveja que mucho bala, poco mama.
Donde hubo fuego, cenizas quedan.
Si no sabes dónde vas, al menos debes saber de dónde vienes.