Palabras blandas te pondrán en andas.
Para buena vida, orden y medida.
Para sabio Salomón.
Juego mayor quita menor.
Oigo mi gallo cantar, pero no sé en que corral.
No tengo gato, ni perro, ni velas en ese entierro.
Hablar bajo y obrar alto.
Donde las dejan, las cobran.
Oro es, lo que oro vale.
Cuando uno no quiere, dos no barajan.
La mula y la mujer son malos de conocer.
Cebo haya en el palomar que las palomas no faltaran.
Más vale pan duro que ninguno.
Al alba de puerco, que da el sol a medio cuerpo.
Es de bien nacidos ser agradecidos.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Acaso nuevo, consejero nuevo.
Nunca falta un roto para un descosido.
El tomate hasta que se remate.
Buen hablar de boca, mucho vale y poco cuesta.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
No hay mayor pena que perder a una mujer buena.
El gorrón tiene que ser sufrido.
Las gallinas de arriba cagan a las de abajo.
De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.
No alabes ni desalabes hasta siete Navidades.
Encima de la leche, nada eches.
Árbol que no arraiga no crece.
Para los Santos, nieves en los cantos.
En casa del carpintero, zuecos de hierro.
Avellanas con Montilla, almendritas con Jerez, nuececitas con Moriles, y en mi mesa pon los tres.
El que es ciego de nación, nunca sabe por dónde anda.
Cada uno canta como le pagan.
La prisa se tropieza en sus propios pies.
El dinero como el chisme, se hicieron para contarlo.
Mayo que fuere ventoso, todo fruto hace sabroso.
Levantar la liebre para que otro la mate es disparate.
Barba remojada, medio afeitada.
La enjalma no se da cuenta, en donde al burro le asienta.
En los meses de erre, en piedra no te sientes.
La zorra no se anda a grillos.
Mejor ser un rico pobre, que un pobre rico.
En casa de tu enemigo, la mujer ten por amigo.
Los parientes del rico son tan numerosos como granos de arroz en un arrozal.
Antes de hablar, un padrenuestro rezar.
Costurera sin dedal, cose poco y cose mal.
Buena, por ventura; mala, por natura.
Hombre harto, no es comilón.
A las andadas volví, pronto me arrepentí.
Hoy es discípulo de ayer y maestro de mañana.