Amigos que se conocen, de lejos se saludan. Desaconseja las amistades muy profundas.
Gente de montaña, gente de maña.
Más vale tener que dar, que tener que mendigar.
Tras cada pregón, azote.
El amor reina sin ley
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
Cuando el burro mueve oreja, guárdate bajo teja.
Por unas saludes, no te desnudes.
Caldo de gallina, a los muertos resucita.
El buey pace donde yace.
Ver es creer, pero sentir es estar seguro. Y cuando debemos sentir, pensamos.
El cuco y el sacristán, juntos de juerga se van.
¡Mira que dicha, perder el asno y encontrar la cincha!.
Ajo hervido, ajo perdido.
Un poco de ayuda es mejor que un mucho de compasión.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
El dinero tiene la cola corta. Por eso cuesta tanto agarrarlo.
Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. Proverbios 3:5-6
Algún ciego se ha curado con lo mismo que ha cegado.
Aprendo mientras vivo.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Obsequiar a Buda con flores regaladas.
Amigo del buen tiempo mudase con el viento.
Bondad con hermosura, poco dura.
Por muy pequeña que sea, la mujer siempre le gana al diablo en astucia.
Para sana diversión no abuses de la ocasión.
El puente solo se repara cuando alguien se cae al agua.
Dejar de comer por haber comido no es tiempo perdido.
Todos nacemos con igual condición, solo por la virtud nos diferenciamos.
El vino en bota, y la mujer en pelotas.
Tienen el mismo principio, pero no igual, el sueño y la muerte.
Abundancia y soberbia andan en pareja.
Si se quiere coger una rosa con el tallo largo, no hay que temer a las espinas
Al hombre deshonesto le es útil el azar
cuando señalas a alguien con tu dedo índice, hay tres dedos que te señalan a ti.
Más come la vaca en una lenguada que la oveja en toda la jornada.
Es como llevar leña para el monte.
Cada casa es un mundo, y cada cabeza una alcancía.
El trabajo ennoblece.
Donde bien me va, allí mi patria está.
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
Llena o vacía, casa que sea mía.
El amor no respeta a nadie
Fía poco, del que tiene horror al mosto.
No me pongas palabras en la boca que no he pronunciado!
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
Detén con suavidad, deja ir con suavidad. Este es uno de los mayores secretos de la felicidad en el amor.
Ver para creer.
Para aprender a rezar no hay como viajar por mar.
Casa convidada, pobre y denostada.