Ni de las flores de Marzo, ni de la mujer sin empacho.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
Juegos de manos, ni a los piojos les son gratos.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
La tórtola ocupa el nido de la urraca.
El oficio quita el vicio.
Placer para los curas: abrir cada día la sepultura.
Nunca te cierres la puerta, que el mundo da muchas vueltas.
Tretas y tetas pueden más que letras.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
Para su madre no hay hijo feo.
¿Por qué un guía para quien ya ve el templo?
No existe felicidad sobre la tierra que no lleve su contrapeso de desgracias
Y viendo el tabernero que perdía, también bebía.
Se halla en gran peligro el que, estando enfermo, cree en verdad estar sano.
El que sonríe en vez de enfurecerse es siempre el más fuerte.
Caballo viejo no soporta montura nueva.
Obrita que en sábado viene, puntadita de a palmo y salto de liebre.
Buen moro, o mierda u oro.
A mal viento va esta parva.
Si un ciego guía a otro ciego, ambos caen en el precipicio.
Nada es barato sin una razón.
Años nones son los peores.
El honor es como un largo camino sin retorno, como un perfume de olor inaccesible.
Va al hoyo el mozo y el gozo al pozo.
El que da grandes cosas quiere a cambio grandes cosas
Buenas cuentas, conservan amistades.
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
El que a mi casa no viene, de la suya me despide.
Donde todos salen llorando, no puedo yo ir cantando.
En el amor solo el principio es divertido
Oir a todos, creer a pocos.
En casa pobre no hay mujer buena.
El que pestañea pierde.
No digas que eres pobre a quien no te puede hacer rico.
De grandes cenas, están las tumbas llenas.
El mal trago pasarlo pronto.
Dad al diablo el amigo que deja la paja y se lleva el trigo.
El dinero requiere tres cosas: saberlo ganar, saberlo gastar y saberlo despreciar.
Copiando a todos los demás todo el tiempo, el mono un día se cortó su propia garganta.
El que no se atreve a largar velas hasta que tenga un viento favorable perderá muchos viajes.
Lo que viene deprisa, pronto se va.
Refregadas, duelen más las llagas.
Buen Dios, guárdame de los malos amigos y yo me guardaré de los enemigos
Variante: Ser desagradecido es ser mal nacido.
De once veces que hagas bien, te arrepentirás diez.
A la mujer y al aguardiente, ¡de repente!.
Una retirada a tiempo es una victoria.
Quien ha leído hasta diez mil v olúmenes escribirá con espontánea inspiración a punta de pluma.
A barba moza, vergüenza poca.