De todos es la huerta que no tiene cerca ni puerta.
La fortuna es de vidrio y se quiebra con cualquier golpecillo.
De floja tierra, nunca abundante cosecha.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
Ojos dulces y apacibles, pero hay cosas más tangibles.
Peso y medida quitan al hombre fatiga.
Hasta que no pase San urbano, no te vistas de verano.
Niebla en la sierra, agua en la tierra.
Con promesas no se cubre la mesa.
No se acuerda el cura de cuando fue sacristan.
Por males de nervios nunca se tocó a muerto.
El buen vino de ha de beber en cristal fino.
Obrar mucho, y hablar poco; que lo demás es de loco.
Perro no come perro y tú ya me estás tragando.
La pobre está más mamada, que teta recién casada.
La casa, la mujer la hace o deshace.
Olvidado y nunca sabido, viene a ser lo mismo.
A causa perdida, mucha palabrería.
El corazón manda en los ojos, y les hace trampantojos.
A persona lisonjera no le des oreja.
En enero, el besugo es caballero.
Con el marisco, nada de vino arisco.
Hasta ajustar, regatear.
Variante: A caballo regalado, no se le mira el diente.
En el ajedrez, el Rey y el Peón van siempre al mismo cajón.
La que fue flor, algo le queda de olor.
El que no corre, vuela.
¡Ojo alerta con la moza y con la puerta!.
Empezar mal y terminar bien, pocos ojos lo ven.
Al hombre valiente, espada corta.
El tiempo enseña más que cien maestros de escuela.
Cuando dude, no saludes.
La buena obra, ella misma se loa.
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
Cuando aquí nieva, ¿qué hará en la sierra?.
De ventero a ladrón, no hay más que un escalón.
Junio Julio y Agosto ni mujeres ni coles ni mosto.
La primera copa es la de la sed, la segunda por compañía, la tercera por alegría.
El que nació para estropajo, no sale del fregadero.
El buey busca la sombra; porque la sombra no lo busca a él.
El que mucho come, poco adelgaza.
La verdadera amistad es inmortal.
Ni al niño el bollo, ni al santo el voto.
El que tiene buenas piernas no necesita muletas.
Nacemos de un polvo y cuando muramos nos convertiremos en polvo.
El que las hace, las imagina.
Agua y sol, tiempo de caracol.
Es más fácil variar el curso de un río que el carácter de un hombre.
No es pobre el que poco tiene, sino el que quiere.
Poco se gana hilando pero menos mirando.