El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
Al hambre de siete días, no hay pan duro.
Las mañanitas de Abril son muy dulces de dormir, y las de Mayo no tienen fin ni cabo.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
Boda y cofradía, no es para cada día.
Cada cual ve con sus anteojos, y no con los de otro.
Por rey se tenga quien a nadie tema.
Malo es esperar bien de muerte ajena.
La nuez llena, menos que la vana suena.
Mendigo y carbonero oficio de pocos dineros.
Quien hijo está en tierra ajena, muerto está y vivo le espera.
Aprovechar bien la lumbre, es buena costumbre.
El que persevera triunfa.
Cabra que no da leche, y cuando da la tira.
Dilatar la cura y pedir para la untura.
Nada se puede esperar de quien no tiene hogar.
Mejor solo que mal acompañao.
Cuando el hambre da calor, la batata es un refresco.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
Es bien hermosa la que es virtuosa.
La liebre es de quien la levanta, el conejo de quien lo mata.
Bien de mis males, mal de mis bienes.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
Donde fuerzas no bastan, baste la maña.
Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.
Charlando y andando, sin sentir se va caminado.
Amorosos juramentos, se los lleva el viento.
Quien no valora la vida, no se la merece.
A donde no está el dueño, no está su duelo.
En la noche y sobre el muro, todo gato se ve oscuro.
Los caballos como las mujeres en manos de "tarugos" se echan a perder.
Hembra cobarde se casa mal y tarde.
Como es la mujer, así es la casa.
Desdichas y caminos hacen amigos.
Duerme el leal lo que al traidor le place.
Los hijos de Mari-Rabadilla, Cada cual con su escudilla.
¿Compare, la burra, pare o no pare?.
Juzgan los enamorados, que todos tienen los ojos vendados.
Mal ajeno, no cura mi duelo.
Quien al mal árbol se arrima, mal palo le cae encima.
Juramentos de amor se los lleva el viento.
Buena mano, de rocín hace caballo; y la ruin, de caballo hace rocín.
Entra, bebe, paga y vete.
Mucho vuelo el viento, pero más el pensamiento.
Mientras Dios diere mujeres conviene que haya paciencia.
Dale de comer rosas al burro y te responderá con un rebuzno.
Al melón maduro, todos le huelen el culo.
El que vive de favores, sirve a muchos señores.
No es oro todo lo que reluce, ni harina lo que blanquea.
Cuando uno se enoja, la razón se va de paseo.