Que me siembres en Marzo, que me siembres en Abril, hasta Mayo no he de salir.
Un ruin ido, otro venido.
Untar la carreta para que no chirrié.
Perro flaco soñando con longaniza.
En Agosto trilla el perezoso.
Música y flores, galas de amores.
También de dolor se canta, cuando llorar no se puede.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
La gata de doña Flora, si se la ponen grita, si se la quitan llora.
A ellas padre, vos a las berzas y yo a la carne.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
A rey muerto, principe coronado.
Los pájaros, tirándole a las escopetas.
Más ordinario que una monja en guayos.
Las grandes cargas están hechas de pequeños puñados.
El asno enamorado, muéstralo a coces y a bocados.
Por buena que sea la cuna, mejor es la buena crianza.
En el sendero nuevo, camina lentamente.
Casa sin sol, hace que el médico entre a todas horas.
No hagas leña del árbol caído.
Nadie diga "De esta agua no beberé", ni "De este pan no comeré".
En el país de ciegos, el tuerto es rey.
Chica aldea, ni pan duro ni mujer fea.
Con un bocado de trigo y otro del prado, saca mi maridito gordo el ganado.
No tropieza quien no anda.
Más ordinario que yogurt de yuca.
Esa negrita chiflada, no paga desbraguetada.
Las ratas son las primeras en abandonar el barco.
Quien lengua ha, a Roma va.
Mujer sola, rama sin tronco; hombre solo, rama sin hojas.
Llorando nacen todos, riendo ni uno solo.
Confiesa y restituye, que la vida se te huye.
Las campanas se conocen por el son y las mujeres por la voz.
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
Ni fea que enfade, ni hermosa que se codicie.
Cuando el pelo enrasa y el raso empela, con mal anda la seda.
Otro gallo le cantara.
Pólvora y tiempo se vuelan como viento.
Montado sobre un tigre, difícilmente se puede bajar.
Lo que humedecido viene, muy prontico se reviene.
Como la lengua es falsa y el corazón no, dice la lengua lo que no siente el corazón.
Hay un tiempo para ir de pesca y otro para secar las redes.
Cuando el toro desconoce el tintineo del cencerro de su rebaño se pierde.
Si pagas con cacahuetes, solo conseguirás monos.
Buena Voluntad hace que el camino sea más corto.
Donde no hay mata, no hay patata.
Todo es todo, todo es nada, nada es todo, nada es nada.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Nos avergonzamos de reconocer lo que le debemos al azar: de todos los benefactores, el azar es el que recibe más ingratitud
De sol de tarde, Dios te guarde.