Trabaja y no comerás paja.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
Más perdido que perro en misa.
Quien canta, su mal eta.
En boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso.
El dinero del pobre, dos veces se gasta. El duro del casado vale dos cincuenta.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Casa donde hay ruda, el ángel la saluda.
La liebre, lo que en arenal gana, lo pierde en el agua.
Nosotros, perros de casa, hemos matado a la liebre, dice el perro faldero.
Al cuco no cuques y al ladrón no hurtes.
El que no se atreve a largar velas hasta que tenga un viento favorable perderá muchos viajes.
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
La felicidad y el arco iris nunca se ven en la propia casa, solo en casa de los demás
A su costa aprende el necio, y a costa del necio el cuerdo.
Cabra que tirar al monte no sabe, si entra no sale.
Huerto sin agua, casa sin tejado, mujer sin amor y marido descuidado.
Muerto al agua, borrasca segura.
Por sus pasos contados, va el ladrón a la horca, y todos a la muerte vamos.
El pollo de enero, sube a su madre al gallinero.
Con promesas no se cubre la mesa.
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
No hay casa donde no haya su calla, calla.
Hablando, hablando, la ocasión se va pasando.
La muerte todas las medidas vierte.
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
El tiempo es como tu bolsa: no la pierdas y tendrás suficiente
Tierra, cuanta veas, casa, en la que quepas.
Cuando nos aman, señoras nos llaman; cuando nos tienen, ya no nos quieren.
Recogemos solo la felicidad que hemos dado a manos llenas, sin pedir nada a cambio
El amor es ciego, pero el casamiento encuentra la cura.
Cada pájaro lance su canto.
El lobo no teme al perro pastor, sino a su collar de clavos.
Gobierna tu casa y sabrás cuánto cuesta la leña y el arroz; cria a tus hijos, y sabrás cuánto debes a tus padres.
Se te caes siete veces, levántate ocho.
Toda virtud está siempre entre dos vicios
Hay momentos en que hasta el tigre dormita.
Dos negaciones afirman, pero tres confirman.
Las acciones gritan más fuerte que las palabras
Yerros por amores, merecen mil perdones.
Cuando seas padre comeras huevos.
Quien bien te quiere te hará llorar; quien mal, reír y cantar.
Sal derramada, quimera armada.
Un viaje de diez mil kilómetros empieza por un solo paso.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
Quien se enamora sin dinero y se sulfura sin poder es un infeliz
No necesito niguas para ser tishudo. o: No necesito niguas (bichos picadores) para tener pies grandes.
Es mejor enjuagar una lágrima de un pobrecillo que obtener cien sonrisas de un ministro.
De perdidos, al río.