Ni quito ni pongo rey.
El que anda en silencio, cazar espera.
Una alegría compartida se dobla, mientras que una aflicción compartida se reduce a la mitad.
Alegría en la villa que hay berenjenas en la plaza.
Si al anochecer relampaguea, buen día campea.
Las bendiciones nunca vienen en pares, y los infortunios nunca vienen solos.
Más fea que una patada en la canilla.
Febrerillo loco, Marzo ventoso y Abril lluvioso hacen a Mayo florido y hermoso.
A tres azadonadas, sacar agua.
Encima de la leche, nada eches.
Muchos pocos hacen un mucho.
Cartera y reloj, el sueño del ladrón.
Al nopal solo se le arriman cuando tiene tunas
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
La mentira anda con muletas, y la verdad sin ellas.
Raído y roto, cerca está lo uno de lo otro.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
Y vuelta la burra al trigo.
A quien labora, Dios lo mejora.
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
Junto a santo que no suda, el sacristán estornuda.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
Torreznos sin vino, como olla sin tocino.
Tu hablar te hace presente.
No tengáis en cuenta lo que vuestro corazón dice sobre la almohada
Noviembre y enero, tiene un tempero.
Cual andamos, tal medramos.
Cuando hay un sitio en el corazón, lo hay en la casa.
Guagua que llora mama.
El que da grandes cosas quiere a cambio grandes cosas
Por Santa Marina siembra tu nabina; yo que lo sé, por San Bartolomé.
Donde hablen, habla; donde ladren, ladra.
Donde hay cariño, allí va el niño.
Besugo de enero vale un carnero.
Las suegras son como las yucas, buenas pero enterradas.
De higos a brevas, larga las lleva.
Más mal hay en la aldehuela del que suena.
Cambiar de opinión es de sabios.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
Cuidado, que el diablo es puerco.
Más vale un "ya" que cien "después se hará".
El perro que raspa,no muerde.
Mientras vas y vienes, por el camino te entretienes.
Para quien no sabe a dónde quiere ir, todos los caminos sirven.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
Una palabra al oído se oye de lejos.
Por Santa Catalina, respigos y sardinas.
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.