El pequeño can levanta la liebre y el grande la prende.
Amigo leal y franco, mirlo blanco.
Las dichas enviadas por Dios no despiertan al que duerme.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
El juego pone a prueba el oro, y el oro pone a prueba el juicio.
Más camina un burro si va frente al pesebre.
Para que quiere cama el que no duerme.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
Quien cerca halla, cerca calla.
No hay manjar que no empalague, ni vicio que no enfade.
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.
Quien tenga vidrieras, no azuze pedreras.
Burlas pesadas, ni para viejas ni para casadas.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
Por San Miguel se cata la miel; quien no la catare, le amargare.
Lo que hace el burro, pare la burra.
Casada que va a fiestas, cuernos en cestas.
No querer queso, sino salir de la ratonera.
Apagón de noche y candil de día, todo es bobería.
A la sombra del nogal no te pongas a recostar.
Un pájaro no canta porque tenga una respuesta. Canta porque tiene una canción.
Con putas y frailes ni camines ni andes.
Después del crepúsculo, los gusanos de luz piensan: ¡nosotros hemos iluminado el mundo!.
Hijos crecidos, trabajos llovidos. Hijos casados, trabajos doblados.
La edad madura es aquella en la que todavía se es joven, pero con mucho más esfuerzo.
Tanto tiempo en el campo y no conoces el matojo.
Cuando en Mayo hay lodo, no se pierde todo.
Si la mujer supiera lo buena queye la nielda, la paceria como las vacas la hierba.
Amigos y mulas fallecen en las duras.
Cada pelo hace su sombra en el suelo.
El beso es al amor lo que el rayo al trueno.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
Por fiarse del perro, duerme el lobo en el pajar.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
Variante: A buen hambre, no hay mal pan.
Donde no alcanza el viejo, alcanza el tejo.
Cuando el niño dienta, la muerte tienta.
Por ir mirando a la luna, me caí en la laguna.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
El mugido de un buey tirando la carreta, presagia la muerte de un vecino.
El tiempo todo lo amansa.
Las tareas de un elefante nunca son demasiado pesadas para él.
Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
Ir a amarrar el zorro.
Campo abandonado, fuego proclamado.
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
El tiempo es padre de la verdad y a relucir la sacará.
El que tiene narices, no manda a oler.
A la mujer barbuda, de lejos se le saluda, con dos piedras mejor que con una.
A la sombra del gitano, medra el villano.