Rey en mi casa soy, y a donde no me llaman, no voy.
A quien pasea con malas juntas, no le faltan problemas.
Alábate, mierda, que el río te lleva.
Quien con lobos anda a aullar se enseña.
Sol y lluvia es el tiempo de Octubre.
Hablando se entienden los blancos.
A donde fueres haz lo que vieres.
Miraste a la luna pero te caíste en el arroyo.
Amor de corneta, de diana a retreta.
Ave por ave, el carnero si volare.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
A gran calva, gran pedrada.
Amigo viejo y casa nueva
Más vale pájaro en mano que ciento volando.
Buena vida, padre y madre olvida.
La oración de Zumaque: para trbajar no te mates.
Febrerillo corto con sus días 28, si tuviera más cuatro, no quedaba ni perro ni gato.
El día que arda la enramada, se verá la llamarada.
Ni ojo en carta, ni mano en plata.
En casa del pobre, la plata se vuelve cobre.
Rodilla de lana a su dueño engaña.
En Octubre, el hogar de leña cubre.
De donde menos se piensa, salta la liebre.
El aburrimiento es una desgracia
Manantiales de salud son la higiene y la virtud.
No se hablar, y me mandas predicar.
De día beata, de noche gata.
Lo que viene deprisa, pronto se va.
Los ladrones no pueden robar el amor, pero a menudo el amor vence ladrones
Aunque se pudran las uvas, siempre habrá vino pa' zurras.
Cuando se encapota el sol en jueves, antes del domingo llueve.
Al olor de los dineros ya vendrá algún forastero que no conozca tu historia con los ojos bien tapados como el burro de la noria.
En la desgracia habita la felicidad y en la felicidad se oculta la desgracia.
Que el amor no imite las fuertes olas, numerosas pero efímeras; sea en cambio como el agua escondida bajo la arena: parece imposible encontrarla y se la encuentra
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
Cuando uno no sabe bailar, dice que el suelo está húmedo.
El que se esquila en enero, está esquilado el año entero.
Predicar en desierto sería gran desacierto.
Acá como allá, y allá como acá.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
Cuando el gato se va, los ratones dirigen el kolo.
Caer es más sencillo que levantarse.
Si quieres criarte gordillo y sano, la ropa de invierno úsala en verano.
Ninguna situación es tan grave que no sea susceptible de empeorar.
Escucha el silencio... que habla.
Pelillos a la mar y lo pasado olvidar.
Leche y vino, veneno fino.
La suegra, ni aún de azúcar es buena.
El que tiene tierra, tiene guerra.
La red justiciera tendida por los cielos es omnipresente, y sus mallas, aunque ralas, no dejan escapar a nadie.