Una pequeña piedra es a veces suficiente para volcar un gran carro
Más vale sudar que estornudar.
Quien a buen árbol se arrima, va un perro y se le mea encima.
El día para el trabajo; la noche para el descanso.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
El zorro que se duerme no caza gallinas.
Una maja de hierro, a fuerza de ser afilada, puede convertirse en una aguja.
Al buey viejo múdale el pesebre y dejará el pellejo.
A quien da y perdona, nácele una corona.
Muerto el último árbol, muerto el último hombre.
Los jóvenes van por grupos, los adultos por parejas y los viejos van solos.
A cada ermita le llega su fiestecita.
Yo que callo, piedras apaño.
Lo pasado, pasado, borrón y cuenta nueva.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
Guarda pan para Mayo y leña para Abril, que no sabes el tiempo que ha de venir.
Las deudas de cariño, solo con amor se pagan.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
Quien no arde en llamas no inflama
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
Mucho tilín tilín y nada de paleta.
Como hormigas en la sartén al fuego.
Amigo ambiguo vale por dos enemigos
Escucha el viento... que inspira
La madera de enero no la pongas al humero; déjala estar cortada, que ella se curte y amansa.
La mar que se parte, arroyos se hace.
El barro se endurece al fuego, el oro se ablanda.
De Segovia, ni el aire ni la novia.
Quien nada sabe de subida, nada sabe de bajada.
Como caldo de zorra, que esta frío y quema.
¡Andá a cobrarle a Magoya!
Indio, pájaro y conejo, en tu casa ni aún de viejo.
Los infortunios que no pueden evitarse, deben endulzarse.
Si las paredes hablaran.
Ya que uno dé campanada, que suene y que sea sonada.
Cuando todo se hierve, te pueden dar gato por liebre.
El dolor embellece al cangrejo.
La muerte regalos no prende.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
Variante: El perro viejo, si ladra, da consejo.
No me pongas palabras en la boca que no he pronunciado!
Ni camino sin atajo ni campana sin badajo.
Quien no se arriesga no conquista
Un asno no aprecia compota de frutas.
A sembrar a San Francisco, aunque sea en un risco.
Septiembre, o seca las fuentes o se lleva los puentes.
Por muchos pueblos y países anduvimos y, es seguro, de todos alguna cosa aprendimos.
De los vivos mucho diezmo, de los muertos mucha obada, en buen año, buena renta, y en mal año, doblada.
El precio se olvida, la calidad permanece.