Sábados a llover, viejas a beber, putas a putecer.
El año bueno, el grano es hecho; el año malo, la paja es grano.
Ningún tonto tira cantos a su tejado.
El amor es como la sombra: sobre la montaña, es inútil buscarla; en el agua, no teme la humedad; en el fuego, no tiene miedo de quemarse.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.
El amor devuelve a los viejos sabios a la infancia
El zorro que come gallinas cuando ve el gallinero suspira.
No esperes a tejer tu capa cuando empieza la lluvia.
Unos por otros, la casa sin barrer.
Una carreta vacía hace ruidos.
Vecinas porque les digo las mentiras.
Amar es tiempo perdido si no se es correspondido.
No es la vaca que grita más fuerte la que da más leche.
Cada mono sabe de qué árbol se cuelga.
Sucede en un instante lo que no sucede en un año
Golondrina que con el ala roza la tierra, agua recela.
La fortuna es un cristal; brilla pero es frágil.
Quien mucho da mucho recibe.
Monja de Santa Ana, tres en cama.
Tarde roja y negra mañana alegran al peregrino
Quien te adula, te traiciona.
Le dijo el grajo al cuervo: quítate allá, que tiznas.
En la vivienda del pobre la casa siempre es enorme.
Ni boda sin canto, ni mortuorio sin llanto.
Más duro que sancocho de pata.
Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas.
Hacer algo de cayetano.
Cuando el andaluz canta, una pena tiene en la garganta.
Si pierdes el caballo puedes recuperarlo;pero si pierdes la palabra, es para siempre.
Si la piedra cae sobre el huevo, mala suerte para el huevo. Si el huevo cae sobre la piedra, mala suerte para el huevo.
Mentiras de día y pedos de noche, los hay a troche y a moche.
El sol de enero, poco duradero.
Yo no tengo por qué sudar fiebres ajenas.
A la vuelta de la esquina, ¡adiós al amigo!
Años y trabajo ponen el pelo blanco.
Riña por San Juan, paz para todo el año.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
Tu mujer te pedirá disculpas cuando la luna se caiga.
Quien anda en malos pasos, en uno quedará atascado.
Que bien va la Virgen y los cucuruchos bien clavados.
Después de la resaca viene la pleamar.
Por San Antón, gallinita pon; y por la Candelaria, la buena y la mala.
El perfume de los cipreses sigue la respiración del viento. Las palabras de amor de la amada guían el curso de la vida de un hombre
Más vale prevenir que curar.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
La lluvia moja las manchas del leopardo pero no se las quita.
Riñen las comadres y dícense las verdades.
Favor de señores y temporal de Febrero, poco duraderos.
La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.