Lluvia en Agosto, más miel y más mosto.
Todo, no importa cuán finamente esté hilado, acaba finalmente saliendo a la luz
Dile al tonto que tiene fuerza y el tonto más fuerza hace.
Como sé que te gusta el arroz con leche por debajo de la puerta te echo un ladrillo.
El sol de Marzo, da con el mazo.
Por costumbre le damos la vuelta a un pensamiento, para utilizarlo varias veces
...es de los que tiran la piedra y esconden la mano.
La liebre a la carrera y la mujer a la espera.
Más logran las lágrimas que las palabras.
Habiendo fiesta y velorio regado, no hay novia fea ni muerto malo.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
Para el pobre, hasta su noche de bodas es corta.
La barca pasa, la orilla queda
Siempre que ha llovido ha escampado.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
Siembra por San Lorenzo los nabos, y llenarás el carro.
A las regiones altas nunca les faltan tormentas.
Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.
Al erizo, Dios le hizo.
El ave canta aunque la rama cruja.
Nota: Imita la fonética del inicio del canto de requiem "dies irae dies illae" ("día de ira, día de lágrimas") inspirado en Sofonías 1, 14. [1]
Digo y redigo que la breva no es higo.
Te conozco, pajarito.
Para Santa Catalina, el gallo con la gallina.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
Desconfía del médico joven y del barbero viejo.
Al leñador caza, y al cazador leña.
No tires piedras al vecino si tu techo es de cristal.
Al miedo plata; y al amor cariño.
En casa pobre, pocos cuentos.
La gente joven dice lo que hace, la gente vieja dice lo que hizo, y los tontos lo que les gustaría hacer.
Más peligroso que mono con navaja.
Cuando la yegua no pasa y la mujer dice se casa, la yegua no pasa y la mujer se casa.
Los que duermen bajo las mismas sábanas aprenden a hablar con la misma boca
Ni sábado sin sol, ni moza sin amor.
Hacer castillos en el aire.
De buen chaparrón, buen remojón.
Cualquier ciudad es mi pueblo.
Cura y médico de aldea, por ellos vengan lo que desean.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
Del ahogado, el sombrero.
Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
De cualquier nube sale un chubasco.
Una gran ciudad es un gran desierto.
Solo ves el árbol y no el bosque.
Si no lloras, Sino sufres, si no te desgarras... no es amor o ¿tienes otra opción?
La fantasía consiste en perseguir un caballo sin moverse del sitio