Toda alegría está destinada al que tiene el corazón contento: para quien lleva siempre sombrero el cielo está lleno de sombra
Dios da pan a quien no tiene dientes.
A confesión de parte relevo de prueba.
La Luna de Enero y el amor primero.
El viento de la adversidad no sopla jamás sobre el reino de la sabiduría.
Compañía, ni con la cobija.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
Tantas veces fue el burro al molino, que olvido el camino.
El casa del muerto cada uno llora su duelo.
Nunca te apures para que dures.
Ida la del cuervo, que se fue y no ha vuelto.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?
La nuez llena, menos que la vana suena.
No le llames trigo hasta que esté en el silo.
El tonto con buena memoria recuerda las tonterías propias y las ajenas.
Quien tiene arte va por todas partes.
La niñez se va para lejos; si vuelve ya estamos viejos.
En el bosque no hay pájaros gordos.
Una buena fuente se conoce en la sequía y un buen amigo en la adversidad.
Ni en Agosto caminar ni en Diciembre navegar.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
La vida es corta como la escalera de un gallinero y encima repleta de mierda.
Consejos a viejas y pláticas a gitanos, trabajos vanos.
La avaricia y la ambición, congelan al corazón.
Cualquiera puede caer por descuido en el heroísmo
Zurra y más zurra, hasta que la vara se quiebre o caiga la burra¡.
Al asno no pidas lana.
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
La fantasía es la loca de la casa
Deja que tu ira se ponga con el sol y asegúrate que no vuelve a amanecer la mañana siguiente.
El viejo en su tierra y el mozo en la ajena miente de igual manera.
Al amor lo pintan ciego y con alas, ciego para no ver los obstáculos, con alas para salvarlos.
Cuando el tiempo se muda, la bestia estornuda.
Canten calandrias o les apachurro el nido.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
Albañil seas y en el cierre de un tejado te veas.
Lo que no acaece en un año, acaece en un rato.
En tiempos de lluvia se requiere algo más que un gabán.
Roer siempre el mismo hueso
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
Ciertas son las trazas, después de las desgracias.
Las arrugas son la tumba del amor
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
Buenas palabras no cuestan cobre y valen más que plata.
Chispa pequeña enciende un monte de leña.
La mujer con su marido, en el campo tiene abrigo.
Todos somos hermanos bajo el ardiente sol.
El heroísmo consiste en aguantar un minuto más.
Quien mal casa, tarde enviuda.
De cerro a cerro una cañada, y de cero a cero no va nada.