Todos nos morimos, en el truco teniendo el as de espadas o el cuatro de copas, todas las cartas van al mismo mazo.
La muerte es flaca y no ha de poder conmigo.
El avariento nunca está contento.
Saber y no recordar, es lo mismo que ignorar.
Al matar los puercos, placeres y juegos.
Nunca me arrepentí de lo que no dije.
A mucho vino, poco tino.
Criar un hijo cruel es preparar el propio infierno
Estudiante y diablo, una misma casa con dos bocados.
Los cántaros, cuanto más vacíos, más ruido hacen.
Ten buen pulso, alza la bota, y acompaña al pijota.
Trabaja, Perico, que quien nació pa ser pobre, ni el rey le hace rico.
Barco sin cubierta, sepultura abierta.
La magnificencia prestada, es miseria.
Bebe el agua de tu fuente clara, y no busques la encenagada.
Quien cuando puede, no quiere; cuando quiere, no puede.
Intimidades, solo en las mocedades.
Cuando hay orden, hay muy poco que hacer.
Las horas amargas, son mucho más largas.
A buena confesión, mala penitencia.
Aunque sea fraile, le gusta el baile.
El valor crea vencedores; la concordia crea invencibles.
El oficial hace la obra, y el maestro la cobra.
Jalan más dos tetas que tres carretas.
No hay tal razón como la del bastón.
Guarda y ten, y te vendrán a ver.
Guárdate de falsa vieja y de risa de mal vecino.
No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita.
El burro de San Vicente carga la carga y no la siente.
Una mujer bella es el paraíso de los ojos, el infierno del alma y el purgatorio de la bolsa
Mejor precavido, que arrepentido.
La lengua no es de acero, pero corta.
Por la boca muere el pez.
Jacinto, no te lo consiento, que mezcles blanco con tinto.
Se goza más amando que siendo amado
Manos duchas comen truchas.
La barba no hace al filósofo
Adorar al santo por la peana.
Al que escupe para arriba, le cae en los ojos.
El hablar bien, poco cuesta.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
Otros vendrán, que bueno me harán.
Un jesuita y una suegra saben más que una culebra.
Cuando hay poco grano en el granero, mala cosa para el gallinero.
Hasta el viaje más largo comienza con un solo paso.
El día de San Matías, entra el sol por la umbría.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
Abejas que tienen miel, tienen aguijón.
No hay peor sordo, que quien no quiere oír, ni peor ciego, que quien no quiere ver.
Un señor sí y un señor no, son dos señores.