La buena mula en el establo se vende.
Incauto fui, hasta que cayendo aprendí.
No hay alguno tan pobre que la muerte no le sobre.
La mujer mezquina, debajo de la escama, haya la espina.
Lo difícil lo hacemos para pronto, lo imposible nos tardamos un poquito más.
A quien vela, todo se le revela.
La soga, tras el caldero.
El lo que se pierde, se aprende.
Sabio es quien poco habla y mucho calla.
Llegar a la capada.
El hombre no hace nada sin el tiempo y el tiempo no hace nada sin el hombre
El que tiene su cohombro, que se lo eche al hombro.
Mentiroso sin memoria, pierde el hilo de la historia.
En casa del doliente quémase la casa y no se siente.
Muchas buenas sopas se hacen en ollas viejas.
Quien primero viene, primero tiene.
Amor de lejos contentos los cuatro.
Obra acabada, maestro al pozo.
Más vale prevenir que tener que lamentar.
No hay boda sin doña Toda.
Encontrar demasiados defectos significa diluir una amistad
Buena mula, mala bestia.
Váyase lo ganado por lo perdido.
Al que se levanta tarde, el trabajo le arde.
Lo que poco cuesta, poco se aprecia.
Las penas no matan de un hachazo, sino poco a poco van matando.
El que persevera triunfa.
A gran hambre no hay pan malo, ni duro ni bazo.
El que manda, no se equivoca, y si se equivoca, vuelve a mandar.
Lleva siempre tu camino y no mires nunca el de tu vecino.
Palabras claras, no necesitan explicaciones.
Dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma opinión.
La pisada del amo, el mejor abono.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
Siempre que haya en este mundo amigos íntimos, estarán tan cerca como simples vecinos aunque se encuentren en los confines más remotos.
Huye del mulo por detrás, del toro por delante, y de la mujer por todas partes.
Caballo que es bueno, no ha de menester mucho sonar de su timbre.
Más discurre un enamorado que cien abogados.
Aterriza que no hay tocón.
La primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía.
Una boca y dos orejas, tenemos; para que oigamos más que hablemos.
Buena cautela, iguala buen consejo.
La amistad hace lo que la sangre no hace.
Comer a dos carrillos, como monja boba.
El vino abre el camino.
Todo lo que brilla, no es oro.
Irse por los cerros de Úbeda.
No digas que eres pobre a quien no te puede hacer rico.
Ni llueca eches que pollos saques.
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.