No te digo que te vayas, pero ahí tienes la puerta.
Está como agua, para chocolate.
Grandotas aunque me peguen.
Quien sabe esperar, sabe lograr.
Conforme es el árbol así es el fruto.
Un vecino cercano es mejor que un pariente lejano.
Pereza, madre de pobreza y abuela de vileza.
El que dice tener palabra, al final no te cumple nada.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
La verdad es como la rosa, siempre tiene espinas.
Machuco le dijo a Vargas: parejitas van las cargas.
El buey ruin pereceando se descuerna.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
La buena educación es de quien la otorga, no de quien la recibe.
A tal puta, tal rufián.
Entender por donde entienden los gigantones de Burgos.
Cuando un hombre retrocede es para retirarse. Cuando una mujer retrocede es para coger carrerilla.
A la oveja mansa, cada cordero la mama.
Donde lo hay, se gasta.
La vida no vale nada, pero nada vale tanto como la vida.
No es oro todo lo que reluce.
Persigue la buena suerte, no esperes que venga a verte.
Perdona una vez; pero nunca tres.
Por San Blas, el besugo atrás.
La desconfianza y el amor no comen en el mismo plato
Uno a meter y otro a sacar, el primero ha de llorar.
No hay bien que dure, ni mal que no se acabe.
Una madre de su hijo nunca se muerde hasta el hueso.
Tirar la piedra y esconder la mano, es cosa del villano.
Más gente va en coche al infierno que al cielo.
La zorra nunca se mira la cola.
Cada cual es dueño de su miedo.
Donde ruge el tigre no rebuzna burro.
El caballo es regalado, ¿y exiges que traiga bocado?.
Alta y esbelta me haga Dios, que rubia y morena ya me haré yo.
Si quieres un buen consejo, escucha a los viejos.
Te ocultas tras una red y crees que ninguén te ve.
Hay dos cosas, oh discípulo, que conviene evitar: Una vida de placeres; eso es bajo y vano. Una vida de mortificaciones; eso es inútil y vano.
Cuando llega Junio, la hoz en el puño.
La memoria, en la vida, en la muerte y en la gloria.
Cuando el gran señor pasa, el campesino sabio hace una gran reverencia y silenciosamente se echa un pedo.
No es lo mismo uno en su tierra, que en tierra ajena.
El que pierde y dice que no lo siente, es un puto, ladrón, cornudo y miente.
Agua tardera, agua maicera.
Contra el feo vicio de pedir, existe la noble virtud de no dar.
Con un consejo y un duro, sale el hombre del apuro.
Los novios son como los mozos, se van unos y vienen otros.
Loro viejo no aprende a hablar.
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
Allega, allegador, para buen derramador.