El mejor suegro, vestido de negro.
Cuando me despierte me llamas.
Cada sendero tiene su atolladero.
Ruidosa corriente, no ahoga la gente.
Cuando te convida el tabernero, te convida con tu dinero.
El que se rompe los dientes con la cáscara raramente come la almendra.
Cuando el tabernero vende la bota, o sabe a la pez o esta rota.
Antes de hablar, un padrenuestro rezar.
Habla poco, anda grave y parecerá que sabes.
Alcalde tonto, sentencia pronto.
¿Cómo se puede escupir en una cara sonriente?
Ratón que corre mucho resbala frente a la cueva.
Cada santo tiene su candela.
El inferior paga las culpas del superior.
De una mentira ciento se derivan.
De San Germán a San Gabriel el melón sabe a miel, pero de San Sixto a Santa Sofía lo mejor es la sandía.
Después de la guerra, todos son generales.
La cáscara lisa, cualquiera la pisa.
Si la manga no es amplia no ondea
Es mejor un buen rumor que una mala noticia.
Cuando apunte la hoja, siembra la panoja.
Jugar vive pared en medio del hurtar.
Quien ha disfrutado de lo mejor del amor no se conforma ya con el resto
Una familia unida come del mismo plato.
Cuídate del amigo al que has ofendido
Mejor es la pobreza en la mano del Dios, que riquezas en un almacén.
El buen labrador en el camino, no en el casino.
Buena cara dice buen alma.
Oveja cornuda y vaca barriguda, no la trueques por ninguna.
Parientes y señor, sin ellos se está mejor.
Nunca hables de la soga, en la casa del ahorcado.
Ni hagas ni seas lo que en otros afeas.
Un pato inexperto zambulle la cola primero.
El que se brinda se sobra.
Lo que está por pasar pasará.
Juegos de manos, ni a los piojos les son gratos.
El amor entra por los ojos.
O crudo o asado por el fuego ha pasado.
La mujer mala es como la falsa moneda que de mano en mano va y ninguno se la queda.
A mejor cazador se le va la paloma.
Que se le mantenga alejado de papel, pluma y tinta; así podrá dejar de escribir y aprenderá a pensar
Lo que cada uno vale, a la cara le sale.
Solo se puede competir en felicidad con los dioses cuando se posee pan y agua
La necesidad es la madre de la imaginación.
Dos veces olla al día, el caldo amargaría.
No creo en brujas, pero que las hay las hay.
El veneno como el perfume vienen siempre en frasco pequeño.
Nunca prometas con lo que cumplir no cuentas.
Con putas y bretones pocas razones.
A la fuerza, no hay razón que la venza.