Piedra sin agua, no afila en la fragua.
El heroísmo está en la paciencia de un momento.
Si andas por el camino extraño, no te alces mucho el sayo.
El que nunca tiene y llega a tener loco se quiere volver.
Jinete chico en caballo grande, una pulga sobre un elefante.
No vayas de romería, que te pese al otro día.
En Abril poda el ruín; el bueno en Marzo o Febrero.
Cuando el río suena, agua lleva.
Las cartas que una mujer desea recibir de un hombre son aquellas que él no debería escribir jamás.
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
La ruana no hace al arriero, ni el vestido al caballero.
Nace en la puerta lo que el hortelano no siembra.
De la mar, el salmón; de la tierra, el jamón.
La ausencia mata el amor o centuplica su ardor.
Tenés cola que te machuquen.
Come, duerme y engorda, y si te llamaren, hazte la sorda.
El que sabe sabe, y el que no sabe es gerente.
A refajo verde, ribete encarnado.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
Quien con mocos va a la guerra con mocos vuelve de ella.
De la casada y la separada, dos cucharadas.
Un año bueno y dos malos, para que nos entendamos.
Todo avaro tiene un hijo gastador.
La hija de la cabra que ha de ser sino cabrita.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
El momento elegido por el azar vale siempre más que el momento elegido por nosotros mismos.
Higos y nueces no se comen juntos todas las veces.
Pan y vino andan camino.
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
A fullería, cordobesías.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
Algo es algo, dijo el calvo, cuando un pelo le salió.
Buen vino y sopas hervidas, le alargan al viejo la vida.
Las llaves en la cinta y el perro en la cocina.
La leña verde, mal se enciende.
El amor y el reloj locos son.
Con ladrones y gatos, pocos tratos.
Rey sin consejo, pierde lo suyo y no gana lo ajeno.
El trabajo por la mañana vale oro.
Hoy por mí, mañana por ti.
A falta de gallina, bueno es caldo de habas.
Los ríos profundos fluyen lentamente.
De cintura para arriba todos santos, y de cintura para abajo todos diablos.
Las furias de Celestino, no me importan un comino.
En casa de Margarita, ella pone y ella quita.
No dejes lo bueno por lo hermoso, ni lo cierto por lo dudoso.
Pueblo chiquito, campana grande.
Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
De morir hay mil modos; de nacer uno solo.