Entre mozas y mozos, pocos retozos.
De todos es la huerta que no tiene cerca ni puerta.
La zorra cambia su pellejo; pero no sus mañas.
El perdigón y el gallo, por Mayo.
Sea, que el tiñoso por pez venga.
Nunca sopla viento favorable para el marino que no sabe en qué puerto fondear.
Vendimia en mojado y cogerás el mosto aguado.
Ítem de lista viñeteada
Raras veces es mal año en campo bien sembrado.
El vencido, vencido, y el vencedor, perdido.
Chimenea que tira poco, el humo a los ojos.
No hace plata quien más suda, si la suerte no le ayuda.
Guerra avisada no mata soldado, y si lo mata, es por descuidado.
A perro macho lo capan una sola vez
El marido a su Rosario, le da "pa' lo necesario".
En verano hasta el más seco suda.
No serán novillas, si tienen criadillas.
Una cosa son las palabras de los hombres; otra los hechos del Dios.
Calles mojadas, cajón seco.
Come y bebe, que la vida es breve.
Quien deja de ser amigo no lo había sido nunca
Dijo la rana a la liebre: "Quita de ahí so valiente.".
No desees a la mujer del prójimo...date el gusto.
La buena mujer, con sus manos edifica su casa.
Abril, sácalo de cubil; y dijo la buena vieja: lo mío al cenojil.
Salud sin trabajo, campana sin badajo.
Por los cuernos se agarra el toro.
El huésped y el pez, a los tres días hieden.
Los errores del que cura, con la tierra han cobertura.
Un abuelo es como un caballo salvaje que ha sido entrenado por su hijo para que lo cabalgue su nieto.
Cuentas claras conservan amistades.
Tempran es la castaña que por Mayo Regan.
No se puede tapar el sol con un colador de cocina.
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
Julio, siega y pon tres cubos.
Las cosas caen por su propio peso.
Cada año trae su daño, y cada día su acedía.
No saber una jota.
Al alcalde y a la doncella, no les diga nadie: "Si yo quisiera.".
Como la espada, así la vaina.
A la corta o a la larga, el galgo a la liebre alcanza.
El que solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
Olla de tres vuelcos, tres manjares diversos.
Agua de Duero, caldo de pollos.
Avellanas con Montilla, almendritas con Jerez, nuececitas con Moriles, y en mi mesa pon los tres.
Finca enconada, o meterle el arado o dejarla.
Como canta el abad, así responde el sacristán.
O jugamos todos, o se rompe la baraja.
Una verdad dicha antes de tiempo es muy peligrosa.
Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita.