Donde esperáis la suerte, viene la muerte.
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
La buena uva hace buena pasa.
Manos frías, amor para un día, manos calientes, amor para siempre.
Quien tiene hijo en tierra ajena, muerto le llora, y vivo le espera hata que llega la triste nueva.
El amor y los celos, hermanos gemelos.
Fraile junto a doncella, ojo con él y ojos con ella.
Amar y no ser amado es tiempo desperdiciado.
¿De Aranda, hijo un demonio, y lloras?.
De los nublados sale el sol y de las tormentas, la bonanza.
Para seguir el sendero, mira al maestro, sigue al maestro, camina con el maestro, ve con el maestro, llegarás a ser maestro.
Cuernos que no ves, corazón que no siente.
Con razón decía Serafín, que el trabajo no tiene fin.
Agua de mañana y concejo de tarde, no es durable.
Vamos arando dijo la mosca sentada arriba de los cachos del buey.
A maestro de espada, aprendiz de pistola.
Los compañeros de cama se escogen de día
El mundo promete y no da, y si algo te da, caro te lo cobrará.
Un hombre puede seguir vivo después de haber perdido la vida, pero no después de haber perdido su honor.
Aunque tengas sesenta consejeros, aconséjate primero a ti mismo
Quien anda en malos pasos, en uno quedará atascado.
Abundancia y soberbia andan en pareja.
Dinero de canto, se va rodando.
En casa donde hay suegra, no hay hora buena.
Aunque el vivir es incierto, nadie en la víspera ha muerto.
Hablar de virtud es poco; practicarla es el todo.
Quien fracasa con frecuencia, va ganando en experiencia.
Tabernero que bebe, termina donde no debe.
Donde hay gana, hay maña.
No importa cuantas veces hayas caído, lo importante es cuantas te puedas levantar.
Cuanto más se sabe, menos se asegura.
Amigo ambiguo vale por dos enemigos
Quien no sabe dar sabe recibir
Por agarar una silla, el político promete villas y castilla.
Si quieres llegar a viejo, poca cama, poco plato y mucha suela al zapato.
No creo en gardenias negras, ni en virginidad de suegras.
El amor deja ver las rosas y no las espinas
Es fácil nadar cuando os aguantan la barbilla.
Hasta que sea pasado, no digas mal del año.
No hay mejor vecina que tu cocina.
Cuando el río suena es porque piedras trae
El que nació para buey desde chiquito berrea.
Para su madre no hay hijo feo.
A cada día su pesar y su esperanza.
Come para vivir, pero no vivas para comer.
Lo heredado y lo ganado al juego, se tiene en poco aprecio.
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura.
Ciertas son las trazas, después de las desgracias.
Si quieres vencer, aprende a padecer.