No hay que reírse de la felicidad
Cuando las vigas se rompen se reconstruyen; cuando los hombre mueren se les sustituye.
A los bienes y a los males, la muerte los hace iguales.
La verguenza es último que se piedre.
Del reir viene el gemir.
Es de sabios cambiar de mujer.
Ricos la virtud hace, y el vicio puebla los hospitales.
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
No hay generación donde no haya o puta o ladrón.
Por unos pierden otros.
A todo marrano le llega su diciembre.
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
Mas vale viejo conocido que nuevo por conocer.
El que a larga vida llega, mucho mal vio y más espera.
A refajo verde, ribete encarnado.
Las buenas fuentes se conocen en las grandes sequías; los buenos amigos, en las épocas desgraciadas.
Con el amor está el temor
Mira la peseta y tira el duro.
Parejo como las calles de León.
En apagando el candil, guapas y feas van por el mismo carril.
Ropa que mucho se cepilla, pronto raidilla.
Si tu beso tiene el ardor del sol, la rosa te dará todo su perfume
El orgullo puede estar oculto bajo un capa caída.
De buena vid planta la viña, y de buena madre, la hija.
La mucha tristeza sueño acarrea.
Es mejor tres hombres corrientes que uno sabio.
A la noche putas y a la mañana comadres.
Cultiva centeno, mientras brilla el sol.
A buen sueño, no hay cama dura.
Hasta el "vivo" más ufano, cae a veces de marrano.
El agua fresca se bebe en jarro.
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
Tanto le alabas que nunca acabas.
Una uva a ratitos, abre el apetito.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
Hablen cartas y callen barbas.
No son todos ruiseñores los que cantan entre las flores.
El que no tranza no avanza.
Fraile con sueño tiene mal rezo.
Todo se andará si la vara no se rompe.
Dos capitanes hunden el barco.
Mal se juzga al caballo desde la silla
Amigos, amigos, pero la cebada a dos reales.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
A fuer de Aragón, a buen servicio mal galardón.
Ya no bebo vino, porque me cuesta dinero; pero siendo de balde, echa vino tabernero.
La alegría es un tesoro que vale más que el oro.
Cuando soplan vientos de cambio, algunos constryen muros, otros molinos.
Madre, casarme quiero, que dormir sola me da miedo.