El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón.
Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
Mal acabará quien pretenda adentrarse en el futuro, ignorando lo que sucedió en el pasado, porque entonces no vivirá el presente.
Quien tiene mujer parlera, o castillo en la frontera, o viña en la carretera, no le puede faltar guerra.
A los audaces la fortuna les ayuda.
Mujer hermosa, niña e Higuera, no las garda Cualquiera.
La zamarra y la vileza, al que se la aveza.
A la larga, todo se arregla.
Sin puta y ladrón no hay generación.
Mujer, viento y ventura, pronto se mudan.
Yunta buena o yunta mala, el buer arador, bien ara.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
La vida es un montón de pequeñas cosas
Guarda el avaro su dinero para que lo derroche el heredero.
Recordar es desandar, y lo que antes se vivió, volverlo a contemplar.
En San Antonio cada pollita pone huevo
Que nadie le diga lo que tiene que hacer a alguien que ya ha decidido cuál debe ser su destino.
Yo digo que llueve, pero no que diluvia
El buen hijo a su casa vuelve.
No quieras nunca buenos comienzos.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
Puedes darle un consejo a alguien, pero no puedes obigarlo que lo siga.
La memoria, en la vida, en la muerte y en la gloria.
El amor y el reloj locos son.
El día nunca retrocede de nuevo.
La que de treinta no sacó novio, tenga el humor del demonio.
Tretas y tetas pueden más que letras.
Alegría en la villa que hay berenjenas en la plaza.
El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.
De las angustias, la muerte; de las fieras, las mujeres.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
Los que temen una caída están medio vencidos.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
No se debe escupir al cielo.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
Dijo el escarabajo a sus hijos: venid acá mis flores.
Si haces planes para un año, siembra arroz. Si los haces para dos lustros, planta árboles. Si los haces para toda la vida, educa a una persona.
No te pegues que no es bolero.
Nosotros no perdemos tiempo en la vida; lo que se pierde es la vida, al perder el tiempo.
A las diez deja la calle para quien es. Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
La gloria no es galardón, cuando es soberbia y pasión.
Todos los blancos tienen un reloj, pero jamás tienen tiempo.
Con estudiante y soldado, mozuelas, mucho cuidado.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
Es mejor sudar que temblar
Chimenea nueva blanca unos días, y al cabo negra.
Amor no respeta ley, ni obedece a rey.
Hombre viejo no necesita consejo.
La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas.