El olmo tiene bellas ramas, pero no da fruto.
Salud sin trabajo, campana sin badajo.
El valiente vive hasta que el cobarde quiere.
Ni patos a la carreta, ni bueyes a volar, ni moza con viejo casar.
Lo que en la bonita es gracia, en la fea es desgracia.
¡Oh, si volasen las horas del pesar como las del placer suelen volar!.
Es más bello dejarse engañar diez veces que perder una vez la fe en la humanidad
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
Si vives en mi corazón, viviras gratis.
Madrastras, reniego de ellas y de su casta.
Se necesitan dos para empezar una pelea.
La zorra, cuando no llega a las uvas, dice que están verdes.
Todos somos hermanos bajo el ardiente sol.
Como chancho en misa.
Soldado que huye sirve para otra guerra.
Al vivo la hogaza, al muerto la mordaza.
Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
Vale más buena cara que un montón de halagos
La ventura es paño que poco dura.
Renuncia solo cuando estés bajo tierra
Al pan pan y al vino vino, y el gazpacho con pepino.
El casado casa quiere.
El allegar no es por mucho madrugar, sino por mucho trabajar y poco gastar.
Si a viejo quieres llegar, las cargas has de soltar.
No por mucho cargar sobre los hombros a los amigos te vuelves jorobado
No creas al que de la feria viene, sino al que ella vuelve.
Yo soñaba que la vida era alegría, desperté y vi que la vida es servicio; serví y vi que el servicio da alegría.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
Pensar no es saber, y más en tiempo de vendimias.
La buena vida no quiere prisas.
Copas son triunfos.
El consejo a posteriori es como la lluvia tras la cosecha
Pan y vino, un año tuyo, y otro, de tu vecino.
Matrimonio repentino, muchacho cincomesino.
Junio, hoz en el puño, de verde y no de maduro.
Quien de refranes no sabe, ¿qué es lo que sabe?.
El primer grado de locura es creerse cuerdo, y el segundo proclamarlo.
De la nieve no sale más que agua
Disfruta solo los placeres del momento.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
Dinero al juego ganado, dinero prestado; a jugar volverás y perderás.
Vida de campo, hombre sano; vida de pueblo, hombre enfermo.
Un pie calzado y otro descalzo
Compañía de dos, compañía de Dios.
Todo día tiene su noche, toda alegría tiene su pesar.
Me casé con un viejo por la moneda, la moneda se acaba, el viejo queda.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
Dentro del cielo tú forjas tu designio. Lo decretarás: ¿acaso te hastíes y aquí nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué es lo que decretas?