No hay dos sin tres. (Siempre hay consecuencias)
Si la vida te da manzanas, hazte un zumo de peras.
A quien dios no le dio hijos el diablo le dio sobrinos
Formó una tormenta en un vaso de agua.
En esta vida caduca, el que no trabaja no manduca.
Si te queda el saco.
No dejes camino viejo por camino nuevo.
De San Martín en adelante ya no hay diablo que aguante.
El que de refranes se fía, no llega bien al mediodía.
Los besos son como las cerezas: uno lleva a otro
Ama, perdona y olvida.
Quien bien te hará, o se te irá o se te morirá.
Alegrías secretas, candela muerta.
El que con locura nace, con ella yace.
Echando a perder se aprende.
Juegos y risas, esas son mis misas; comidas y cenas son mis novenas.
Quien se conforma goza y alguna vez padece: pero es un bello padecer el de quien se conforma
Razonar para reñir, es cosa de reír.
Araña de día, carta o alegría.
El mundo y sus atractivos, son botín de los más vivos.
Un abuelo es como un caballo salvaje que ha sido entrenado por su hijo para que lo cabalgue su nieto.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
Noche toledana. (Irse de farra).
Cagar por la mañana y abundante, alarga la vida de cualquier tunante.
Jugar la vida al tablero.
Amistad quebrada, siempre mal lanada.
Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.
Que cada zorro cuide su propia cola.
A borracho fino, primero agua y luego vino.
Hasta que llegue Navidad, no eches manos a podar.
Después de perdido el barco, todos son pilotos.
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
Toda flor quiere ser fruto.
Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
Hoy es el mundo; mañana es otro mundo
La suerte avanza a pasos de tortola y huye a pasos de gacela.
La mayor ventura es gozar de la coyuntura.
Gallo viejo con el ala mata.
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
Con los años que me sobran y los dientes que me faltan no me cambio con usted.
La libertad vale más que el oro
El agua va siempre al río.
Una mentira bien echada, vale mucho y no cuesta nada.
Incluso el día más largo tiene un final
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.
Tiempo pasado siempre es deseado.
Lo que fue ayer, ya no será; que el tiempo no anda para atrás.
Todos nacemos llorando y nadie se muere riendo.
Tanto nadar para morir en la orilla.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡qué de tiñosos habría!.