Amor de gato se ve por el tejado.
Amigos y compadres búscalos entre tus iguales.
Uno no vale lo que pide sino lo que le pagan.
En la prueba está la solución. Si Dios te da limones, haz limonada.
Si la manga no es amplia no ondea
La pobreza es dura carga, pero hace callo a la larga.
Cuanto más cerca estamos sentados, más regañamos.
El hombre mal hablado, tendrá un hijo desvergonzado.
Agua por Virgen de Agosto, quita aceite y agua el mosto.
La alegría, Dios la da y el diablo la quita.
La ocasión de pecar se debe siempre apartar y quitar.
Camarón que se duerme se lo chima el sapo..
De suerte contentos, uno de cientos.
Diligencia vale más que ciencia.
Al olor de los dineros ya vendrá algún forastero que no conozca tu historia con los ojos bien tapados como el burro de la noria.
A la muerte pelada no hay puerta cerrada.
La memoria más potente es más débil que la tinta más pálida.
De higos a brevas, larga las lleva.
En el sendero nuevo, camina lentamente.
Juicio precipitado, casi siempre errado.
Cuando tres marchan juntos tiene que haber uno que mande.
Si un problema tiene solución ¿para qué preocuparse? y si no lo tiene, ¿para qué preocuparse?
Camarón que se duerme, se lo comen los peces.
La palabra es playa, el silencio oro.
Piedra sin agua, no afila en la fragua.
A tu amigo gánale un juego, y vuelve luego.
Lleva siempre tu camino y no mires nunca el de tu vecino.
La paciencia cura todos los males, pero ¿cuántos tienen suficiente paciencia hasta que se cure el mal?
A río crecido, sentarse en la orilla.
El ceder es a veces la mejor manera de vencer.
El amor muere de mal ausencia.
Con viandas ajenas, no cuesta dar cenas.
La necesidad agudiza el ingenio.
Mejor pocos truenos en la boca y más rayos en la mano.
De amigo a amigo, chinilla en el ojo y el culo en remojo.
Mal juzga el arte, el que en él no tiene parte.
Dos negaciones afirman, pero tres confirman.
Lo bailado nadie me lo quita.
De lo que no veas, la mitad sólo creas.
Para una hormiga, una tormenta es una lluvia torrencial.
Mucho decir veremos, pero nunca vemos.
A la mala hilandera, la rueca le hace dentera.
Nunca falta de que reírse.
Libro prestado, perdido o estropeado.
El aire que corre muda la veleta, más no la torre.
Sin vino, no tendría el concejo tino.
Haragán y gorrón, parecen dos cosas y una son.
Al comer chorizos, llaman buenos oficios.
Aunque es algo loco, la pena le hará cuerdo.
La carta, corta, clara y bien notada.