Más peligroso que chocolate crudo.
A casa del cura, ni por lumbre vas segura.
Mientras vivamos en la ignorancia, seremos siempre los unos enemigos de los otros.
Cuando la Candelaria plora, el invierno fora. Y si no plora, ni dentro ni fora.
El amor habla incluso con los labios cerrados
El beneficio no se encuentra en los hechos, sino en las intenciones
Juegan los burros y pagan los arrieros.
Cuanto mayor es la fortuna, tanto es menos segura.
Coces de garañón, para la yegua cariños son.
Obra comenzada, no te la vea suegra ni cuñada.
Honra merece el que a los suyos se parece.
Se queja más que la llorona.
Tirar la casa por la ventana.
El que esta abajo no tiene miedo de caer.
Ya que no eres casto, sé cauto.
La avaricia y la ambición, congelan al corazón.
Hacer de su capa un sayo.
Antes del alivio viene el arrepentimiento.
Bien convida, quien prestó bebe.
Con lo que Juan mejora, Pedro empeora.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
La unión hace fuerza.
Por la víspera se conocen las fiestas.
La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come.
Nada falta en los funerales de los ricos, salvo alguien que sienta su muerte.
Cuando el Diablo envejeció, a santero se metió.
Donde hay pastor y ovejas, nunca faltan quejas.
Un dolor alivia otro dolor, y un amor cura otro amor.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
No des consejo a quien no te lo pide.
Por bueno que sea un caballo, necesita espuelas.
Cabra loca, desgraciado al que le toca.
El vuelco del carro delantero puede servir de aviso al que va detrás.
Burgáles, mala res.
Lo fiado es pariente de lo dado.
La mujer debe estar en casa al atardecer.
Cuando llueve y hace sol, son las bodas del pastor.
Nadie es sabio en todas partes.
Si quieres pronto engordar, come con hambre y bebe a vagar.
Hombre de pelo en pecho, hombre de dicho y hecho.
Con una buena media y un buen zapato, hace la madrileña pecar a un santo.
Cada gorrión tiene su corazón.
Hombre de cojón prieto, no teme aprieto.
A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.
Es fácil esquivar la lanza, mas no el puñal oculto.
Más vale mendrugo que tarugo.
Siempre que llueve, escampa.
Un año bueno y dos malos, para que nos entendamos.
Yo que se lo proponía, y ella que lo apetecía.
Las apariencias engañan.