El que juega con fuego, se quema.
Ni todos los que estudian son letrados ni todos los que van a la guerra soldados.
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
Son fáciles todas las cosas que se hacen con voluntad.
No todo lo grande es bueno, pero todo lo bueno es grande.
El pato que quiere pasar por cóndor termina siendo ganso.
El amor y la nariz enrojecida no pueden ocultarse.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
Más grande que la conquista en batalla de mil veces mil hombres es la conquista de uno mismo.
Hay quién está siempre ocupado pero nunca hace nada.
Cuando el trago hace cosquillas, afloja lengua y rodillas.
La piedra regalada por un amigo es una manzana
Llanero no bebe caldo ni pregunta por camino.
En casa del capellán, no falta nunca el pan.
Cuando hablares, cuida qué, cómo y de quién, dónde, cuándo y con quién.
Aún no ha nacido el niño y ya lo queremos casar.
Lo que no se hace a la boda no se hace a toda hora.
No dar su brazo a torcer.
Grandezas de bastardía, a no haber habido putas, no las habría.
Loro viejo no da la pata.
No hay luna como la de enero, ni amor como el primero.
Zozobra la verdad; más nunca ahogada la verás.
La marcha instruye al asno.
Pasar por alto el gran saco de los defectos propios y censurar el saquito de los defectos de otro.
Agua de enero, hasta la hoz tiene tempero.
El dinero al ignorante, lo hace necio y petulante.
Le quieren enseñar al padrecito a rezar el Padre Nuestro.
Hablar con el corazón en la mano.
Al triste, el puñado de trigo se le vuelve alpiste.
El que de la ira se deja vencer, se expone a perder.
Muchos componedores descomponen la novia.
La remilgada de Jurquillo, que lavaba los huevos para freírlos.
Este mundo es un fandango, y el que no lo baila, un asno.
Cuando tu competidor sea arrogante pídele consejos.
El hombre sabio instruye sin utilizar las palabras.
El amor lo perdona todo.
Lo dicho, dicho está.
Su ladrido es peor que un mordisco
Solo hay tres cosas que conviene hacer aprisa; huir de la peste, alejarse de las querellas y cazar pulgas.
Quien bien ata, bien desata.
Tres ges tiene el buen queso. grande, graso y grueso.
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
Reniego del amigo, que se come solo lo suyo y lo mío conmigo.
Al segar ser bien pagado, dice al estercolador, su sembrado.
A los enfermos los sanos buenos consejos les damos.
Cada gallina a su gallinero.
El que las hace, las imagina.
En toda casa hay muchas mudanzas.
Cuando una puerta se cierra, ciento se abren.