Comamos y amemos, y no nos engañemos.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
Pascua con luna, cabras ninguna, ovejas tal y cual.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
Cada cual es hijo de sus obras.
Las suegras son como las yucas, buenas pero enterradas.
Desee bien, sea bueno.
Rodar hacia abajo, no cuesta trabajo; rodar para arriba, eso sí que cuesta fatiga.
Pájaro y flor, en abril buscan su amor.
No hay mal que dure cien años, ni enfermo que lo resista.
Cien gallinas en un corral cada una dice un cantar.
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
Si el padre es ajo y la madre cebolla, ¿cómo puede oler bien el hijo?
Alábate, Juan, que si no te alabas no te alabarán.
El amor no quiere consejo.
Amar a todos, confiar en nadie.
Vino puro y ajo crudo, hacen andar al mozo agudo.
Después del crepúsculo, los gusanos de luz piensan: ¡nosotros hemos iluminado el mundo!.
Quien en poco tiempo se hace rico o heredó o es pillo.
Hasta el viaje más largo comienza con un solo paso.
Quien siempre habla y nunca calla dice muchas insensateces. La lengua ligera ocasiona problemas y a menudo menosprecia al hombre.
La verdad es a veces amarga de tragar. Pero, como toda buena medicina, hay que tomarla.
Cuando los de Anaya perdieron la mula, para unos desgracia para otros fortuna.
Recobrar la salud y sostener el fuero, no se hace sin dinero.
Para bien morir, bien vivir.
Entre bodas, fiestas y meriendas, ¿quién cuidará tu hacienda?.
¿Qué necesidad hay de dar los cuartos al pregonero?.
Quien anda con lobos a aullar aprende.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
Los toros van con los toros, los bueyes con los bueyes
A ama gruñona, criada rezongona.
De las aguas mansas, líbrame Dios mío.
Intimidades, solo en las mocedades.
Dos no riñen si uno no quiere.
Si la montaña no va Mahoma, Mahoma va a la montaña.
No hagas bien por el concejo, ni compres burro viejo.
Vino sacado hay que gastarlo.
Dígale a x que me mande un poquito de teneteallá.
El hombre cuando da su cigarro, por la ceniza vuelve.
Reloj y campana, muerto mañana.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
Difama, que algo queda.
Más fluye el aceite y más manchas se generan.
Obras vea yo; palabras, no.
Bonitas palabras al más listo engañan.
El cuerpo eterno del hombre es la imaginación
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
El que mucho abarca, poco acaba.
Maestre por maestre, seálo éste.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.