Ante la desgracia y el dolor, ten un poco de gracia y humor.
El dinero procura amigos, pero no aquellos que desearías.
Mujer sola, rama sin tronco; hombre solo, rama sin hojas.
Con fruto trabaja quien al principio el mal ataja.
Muerte deseada, vida prolongada.
Una verdad a medias, es una mentira completa.
Una buena acción se olvida, y una mala nunca en la vida.
Comed bueno, cagad fuerte, que pronto vendrá la muerte.
A su tiempo se cogen las uvas.
Quien murió buscando gloria, no disfruto la victoria.
Se habla de buenas acciones sin llevarlas a cabo y se hacen buenas acciones sin hablar de ellas
El vicio es más peligroso cuando se pone la vestimenta de la virtud.
Humedades de Abril, malas son de salir.
Quien busca encuentra, aunque otra cosa sea.
Digas lo que digas, siempre dirán que dijiste, que no dijiste nada
Lo que se da al pobre se guarda en el cielo.
Febrero y las mujeres, entre cuatro paredes.
Más valioso que el dinero, es un sabio consejero.
Humo y mala cara, sacan a la gente de casa.
Madrastra, ni de cera ni de pasta.
Cuando el alumno esté listo para aprender, un maestro aparecerá.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
Cuando se es rico, siempre se baila bien.
Aun los tontos dicen a veces algo sensato.
Buena es el agua, que cuesta poco y no embriaga.
Mujer moza y Viuda, poco dura.
Es demasiado necio para ser loco.
Bailar la pieza más larga con la moza más fea.
La gente se arregla todos los días el cabello, ¿por qué no el corazón?.
Llena o vacía, casa que sea mía.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
Dijo el jamón al vino: aquí te espero, buen amigo.
Lisonja hostiga, nobleza obliga.
A quien mucho se apresura, más el trabajo le dura.
Quien se acuesta con niños, amanece meado.
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.
Cuanto más se duerme más se quiere.
De los vivos mucho diezmo, de los muertos mucha obada, en buen año, buena renta, y en mal año, doblada.
Chanzas y danzas, no llenan panza, tajada buena si la llena.
De la abundancia viene la vagancia.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
Hablar de la guerra y estar fuera de ella.
El gozo en el pozo.
Pies, ¿para qué os quiero?.
Mejor es el varón prudente, que el fuerte.
Ni la pobreza obliga a nadie a robar, ni la riqueza lo evita.
A quien en alabar lo bueno se queda corto, mírale el rostro.
Al amigo pélale el higo, al enemigo, el melocotón
Vale más tomar agua con un amigo que néctar con un enemigo
A la moza y a la mula, por la boca le entra la hermosura.